En Apatrullando: la Escopeta Nacional

El dueño de una famosa finca de caza, sobre el rey emérito: "Ayudó mucho al sector, gustaba mucho a la gente porque era muy campechano"

La caza ha sido durante décadas una de las grandes aficiones de Juan Carlos I, escenario de encuentro entre élites y tradición que Apatrullando explora en un exclusivo coto privado, revelando su dimensión social, económica y simbólica aún vigente hoy.

La figura de Juan Carlos I ha estado históricamente ligada a la caza, una afición que durante décadas lo situó en escenarios frecuentados por grandes fortunas y círculos de poder que acostumbran a acudir a estas jornadas. Precisamente ese universo es el que retrata Apatrullando al adentrarse en un exclusivo coto privado donde tradición, jerarquía y negocios siguen marcando el ritmo.

El programa de laSexta se desplaza a la finca La Nava, un enclave que refleja dos realidades que conviven en torno a la actividad cinegética: la de los antiguos 'señoritos', hoy encarnados por millonarios internacionales que llegan en jets privados, y la de los trabajadores locales que sostienen cada detalle del evento con disciplina y profesionalidad.

Javier Medem, propietario de la finca, invita a Jalis de la Serna a acompañarle en una jornada de caza. Mientras conversan, Medem dispara a perdices al vuelo, asistido por su secretario y su cargador, dos piezas de una maquinaria humana mucho más amplia. Detrás de cada cacería hay decenas -incluso cientos- de empleados que garantizan que todo funcione con precisión.

El empresario defiende que este modelo solo puede sostenerse "a base de personal" y destaca la labor del "equipo de guardas" que se dedican a "echar de comer a las perdices y a ocuparse de ellas". Según explica, la actividad genera empleo y mantiene un vínculo económico con la población cercana.

"A nivel social, ¿cómo evoluciona la relación entre el 'señor' y el trabajador?", plantea Jalis. Medem responde: "Es una relación de respeto, sin lugar a dudas. Nadie ningunea ni espera de su equipo que tenga esa actitud de servilismo".

Más allá de lo deportivo, la caza sigue siendo un espacio de relación social entre élites, comparable a otros escenarios, como el del palco del Bernabéu, donde se tejen alianzas y acuerdos. "Quien hace las relaciones es el anfitrión que compra las cacerías y les recibe", señala Medem.

En ese contexto aparece la figura de Juan Carlos I habitual durante años en este tipo de encuentros. Medem asegura mantener "buenas relaciones" con la Casa Real y recuerda el impacto de su presencia: "El rey emérito es una persona que ayudó mucho al sector, con su presencia en las cacerías y dándoles visibilidad. A la gente les gustaba mucho, porque es una persona tremendamente campechana y, entre ojeo y ojeo, él estaba siempre dispuesto a escuchar a cualquiera que se acercaba a saludarle".

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