Segunda invitada de la noche
La entrevista completa de Marc Giró a Alaska en Cara al Show: "Mi cirujano plástico es mi doctor Frankenstein"
Alaska llega a Cara al Show para presentar el nuevo disco de Fangoria. Lo que no imaginaba es que en su entrevista, Marc Giró, entre bromas, juegos y risas, la pondría contra las cuerdas y la haría enfrentarse a decisiones imposibles.
Marc Giró lo tiene claro desde el minuto uno: esto no va a ser una entrevista al uso. "De pie, fanfarrias y alegrías", ordena, mientras la Giró's Boy Band se lanza con 'Heroes' de David Bowie y Alaska entra en plató como quien llega a su propia fiesta.
Polémicas, verdad o imaginación
Antes de empezar, el presentador avisa a la invitada: "Yo no voy a heredar ninguna de las polémicas con las que vienes hoy". Alaska, rápida, recoge el guante: "¿Quieres una especial para ti?". Y así, entre bromas sobre escándalos a medida y manchas de carmín, arranca una charla distendida en la que la artista se confiesa como nunca en un plató.
Porque sí, viene a hablar de música. Fangoria vuelve con 'La verdad o la imaginación', su primer disco en una década, y Giró decide celebrarlo como mejor sabe: jugando. El resultado es una especie de 'teletienda' delirante en 90 segundos donde todo cabe, incluidas preguntas con doble sentido: "¿Qué crees que es más difícil: meterlo o sacarlo?". "Meterlo, siempre", responde ella, sin pestañear, mientras despliega vinilos, gafas 3D y hasta un CD extra firmado junto a Rojuu, "un chico especial, con talento", de esos a los que -dice- conviene arrimarse.
Alaska y Nacho Canut, medio siglo juntos
Pero si hay una relación que sobrevuela toda la entrevista es la que mantiene con Nacho Canut (sí, la que tiene con Mario Vaquerizo también, pero a eso ya iremos luego). "Es quizá la relación más longeva que has tenido jamás con un hombre", apunta Giró.
Y no exagera: casi 50 años juntos. Lo curioso no es la duración, sino la forma. No se llaman, no cenan juntos, no salen de fiesta. "Cada una en su casa". Se escriben SMS. Y, sin embargo, cuando crean, son uno solo. "Es raro, porque no nos hace falta ni hablar".
Ni discusiones, ni voces más altas que otras. Él, más hacia fuera; ella, más hacia dentro. Y una constante: el respeto. Nacho, eso sí, no concede entrevistas. "Se muere de la vergüenza", explica Alaska, aunque fuera de cámara "es un dispendio".
Solo fue infiel una vez... y fue por Mario
A partir de ahí, el programa se desliza hacia terreno más personal... o más caótico, según se mire. Llega el turno del juego 'Este o este', diseñado por Marc y el equipo de Cara al Show para ponerla contra las cuerdas. Y funciona.
Primera elección: patatas fritas o revistas del corazón. Ganan las segundas... y con ellas, una confesión. "La última vez que fuiste portada dijiste que solo habías sido infiel una vez", le recuerda Giró. "¿Es poco?", lanza ella. Él se defiende: "Yo nunca he sido infiel, no sé de qué me estás hablando". Alaska no lo esquiva: "Fue para irme con Mario (Vaquerizo)".
Y remata con cierto sentimiento de culpa después de tantos años: "No era una tontería, era una cosa que era un clamor popular. Y yo lo negué".
El juego continúa entre iconos y rarezas: Hello Kitty cae, también los labubus. Sara Montiel se impone como "diosa, influencia e inspiración", incluso frente a Ilia Topuria.
Pero el flechazo definitivo llega con Frankenstein: "No puede haber un hombre más guapo en el mundo". Ni Jacob Elordi caracterizado logra destronarlo... aunque si ese Frankenstein la invitara a cenar, ella aceptaría. Si no estuviera Mario, claro.
El hombre que más límites le ha puesto en su vida
Y entre tanta fantasía, aparece una figura inesperada: el doctor Monereo. "Es cirujano plástico y es mi doctor Frankenstein", dice entre risas. "Es muy bueno tener un doctor que te diga 'no, no seas loca'". El hombre que más límites le ha puesto. Y, quizá por eso, uno de los pocos a los que escucha.
En la recta final, Alaska reconoce que le gustaría ser más "manitas", aunque no lo consigue. Giró, como gesto final, le regala una palanca. Por si acaso. Y la despedida llega con música, como empezó: al ritmo de 'I Was Made For Loving You', de Kiss.
Y es que es difícil no estar hecho para querer a Alaska.
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