Fundador y director de Open Arms
Oscar Camps, sobre cómo ha evolucionado la sociedad en los 10 años de Open Arms: "Antes nos daban medallas. Ahora, resultamos incómodos"
Oscar Camps repasa los diez años de Open Arms y contrasta el reconocimiento recibido al principio con las críticas actuales, las amenazas y una campaña en redes sociales que, según denuncia, criminaliza su labor hoy.
Oscar Camps repasa durante su entrevista con Marc Giró en Cara al Show la evolución de Open Arms desde sus comienzos y lo hace a partir de un libro que recoge historias y testimonios de los diez años de actividad de la organización.
"Este libro no debería de existir", comenta mientras sostiene el ejemplar que le entrega el presentador. La publicación está dividida en dos partes, tituladas 'héroes' y 'villanos', y reúne historias tanto de las personas que participaron en rescates como de aquellas a las que los equipos no llegaron a tiempo.
"Digo que no tendría que existir porque ojalá no tuviéramos que seguir haciendo lo que estamos haciendo durante otros 10 años", explica Camps.
El fundador de Open Arms recuerda que, cuando comenzaron su actividad, la organización se encontraba alineada con un discurso social que, según relata, defendía la necesidad de ayudar y acoger a las personas que llegaban.
Sin embargo, una década más tarde, el activista percibe un cambio en el discurso político y social. "Antes nos daban medallas, reconocimientos y premios. Ahora, hay críticas en redes sociales, amenazas, resultamos incómodos. Y no hay nada diferente. Nosotros hemos seguido haciendo lo mismo por lo que nos premiaban y decían que éramos 'héroes'", asegura.
Camps considera que el cambio no está en la actividad que desarrolla Open Arms, sino en la percepción que una parte de la sociedad tiene sobre ella. En este sentido, denuncia la existencia en redes sociales de "una campaña desaforada que criminaliza lo que estamos haciendo".
Entre las acusaciones que recibe la organización, señala que algunas personas les presentan como "traficantes" o aseguran que provocan un "efecto llamada". "¿Si quitamos las ambulancias habrá menos accidentes?", plantea. "Es algo que los socorristas aprenden el primer día. Cuando alguien se ahoga, lo rescatas. Luego ya le preguntarás. Ya veremos en qué situación administrativa se encuentra esta persona, de qué país es o a qué equipo de fútbol le procesa seguimiento", explica.
De lo que no se habla, afirma, es de lo que hace que estas personas tengan que huir.