'Mujer tenía que ser'

Cristina Almeida recuerda sus años de lucha contra el franquismo: "No era solo una lucha a lo exterior, tú cambiabas también"

La abogada militó en la clandestinidad durante el franquismo. Como cuenta a Sandra Sabatés, cuando acudía a una manifestación "ser abogada se convirtió en un desafío" y que, incluso, llegó a ser detenida en alguna ocasión.

Cristina Almeida es la protagonista de 'Mujer tenía que ser'. Como señala Sandra Sabatés, "es una mujer que ha tenido muchas vidas: abogada laboralista, política feminista y, sin duda, una luchadora incasable por las causas sociales". Almeida ha recibido a El Intermedio desde su casa para hacer un repaso de su trayectoria vital.

"¿Cuál dirías que es el hilo conductor de todas estas facetas que han ocupado tu vida?", plantea Sandra. "Te diría que, por un lado, mi madre, que a ella no la dejaron estudiar sus hermanos y no se lo pudo perdonar nunca". "Ella es la que nos impulsó para tener la posibilidad de estudiar", comparte. "Desde pequeña he tenido la idea de que tenía que estudiar, creo que eso me ha llevado a ir conociendo la vida, es hilo conductor de ir descubriendo cosas", añade.

Cristina tenía muy claro que quería ser abogada y estudiar derecho. Como explica, inciar sus estudios cambio "absolutamente" su vida. "Para mí la facultad fue un camino de amistad, de formación y de proyectos de futuro".

En primero de carrera decidió unirse a las campañas de alfabetización y, en su caso, fue a Granada a enseñar a leer y escribir a mujeres. Muchas mujeres le pedían que les enseñara a firmar, ya que les daba vergüenza firmar con el dedo. "Luego, en el invierno, hice otra en el Pozo del tío Raimundo", recuerda. Allí, además de enseñar, ayudó a hacer chabolas. "Eso me dio una visión de cómo se vivía, que cambiar esa forma de vida era parte de la lucha que teníamos que hacer", reflexiona, "yo la sentí como tal y la he mantenido todo el tiempo".

La abogada, además también militó en la clandestinidad para luchar contra el régimen franquista. Almeida expone que, para ella, "ser abogada se convirtió en un desafío". Recuerda que les detuvieron en varias ocasiones, pero, cuando la detuvieron a ella, ya era abogada. "Entonces eso ya les cortaba un poco porque el colegio protestaba", indica.

"Fueron unos años de intensiva lucha. Y no era solo una lucha a lo exterior, tú cambiabas también, aprendes a ser mujer de otra manera", reflexiona. "Es que lo mejor que me ha pasado en mi vida es ser mujer", sentencia.

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