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Giséle Pelicot: "Hace falta que las víctimas sepan que no son culpables y que la vergüenza pertenece a los acusados"
Sandra Sabatés conversó con Gisèle Pelicot sobre su caso, cómo tomó la decisión de hacer público su caso y cómo afectó a su familia. Además, desvelaba que tiene la intención de visitar a su marido en prisión.
En su sección 'Mujer tenía que ser', Sandra Sabatés tenía la oportunidad de entrevistara a Gisèle Pelicot, todo un icono mundial de la lucha contra la violencia sexual después de que renunciara al anonimato e hiciera público su caso.
Durante diez años, su marido la drogó y la violó, y además permitió que lo hicieran hasta 70 hombres más. Toda aquella terrible experiencia la volcaba en su libro, un himno a la vida que quería que fuera un mensaje para otras víctimas, para "encontrar la fuerza entre nosotras".
En su libro también recuerda el tiempo que fue feliz con el que fuera su marido: "Necesito creer que los 50 años que compartí con él no fueron una mentira para seguir viviendo", afirmaba.
Gisèle recordaba el momento en el que la Policía le descubrió lo que había estado haciendo con ella durante 10 años. Aseguraba que fue una "deflagración" y que nunca se imaginó que su marido fuera "un depredador". De hecho, cuenta que le dijo a los agentes que su esposo era "atento, cariñoso y que nunca había sido agresivo".
Llegó a pensar que las fotos que le mostraba la Policía eran fotomontajes, pero finalmente su vida colapsó.
Un juicio mediático para cambiar la vergüenza de bando
Gisèle explicaba a Sandra que tardó cuatro años en tomar la decisión de que su juicio fuera público. Sin embargó, apuntaba: "No pensaba solo en mí, pensaba en todas las víctimas de agresión sexual que se aíslan, que no quieren hablar, denunciar, por el miedo".
"Hace falta que las víctimas sepan que no son culpables de lo que les ha pasado y que la vergüenza pertenece a los acusados", apuntaba.
A pesar de todos los ataques de la defensa y sus agresores, que la llegaron a acusar de cómplice y exhibicionista, ella se mantuvo firme hasta el final "porque tenía todas las pruebas".
Gisèle también defiende que aunque sus decenas de agresores eran personas con una aparente vida normal que "se habían conectado a través de una web para violar a mujeres dormidas", "no todos los hombres son violadores".
Visitará a su marido en prisión
Sin embargo, una de las cosas que más aterradoras le resultaban es que fue violada por 51 hombres "y nadie denunció, ni siquiera una carta anónima".
Para su familia, sus hijos, también fue una "deflagración". Sin embargo, ha preferido mantener el apellido por su familia, sus nietas, que le cuentan a sus profesores lo orgullosas que están de su abuela.
También explicaba a Sandra que tiene la intención de visitar a su marido en prisión, "mirarle a los ojos" y preguntarle por qué lo hizo: "Es una manera de decir adiós definitivamente".
Ahora es una "nueva Gisèle", tiene una nueva pareja y sigue adelante: "El hecho de que nos haya pasado algo así no nos condena a tener que sufrir para siempre", afirmaba.
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