Víctima de los abusos de la Iglesia
Miguel Hurtado, indignado ante la visita del papa a Montserrat: "Es la zona cero de la pederastía clerical catalana"
El portavoz de la asociación Reparación Integral fue una de las primeras víctimas que alzó la voz sobre los abusos en la Abadía de Montserrat. Además, Hurtado expone que nadie de su asociación ha tenido la oportunidad de reunirse con el papa.
Este lunes el papa León XIV se ha reunido en la nunciatura apostólica de Madrid con algunas víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica española. Pero el encuentro, como señala Andrea Ropero, "ha generado malestar porque algunas asociaciones de víctimas han sido excluidas". La reportera habla con Miguel Hurtado, portavoz de la asociación Reparación Integral, una de estas asociaciones.
"Estoy triste y decepcionado, desgraciadamente", indica Hurtado. Ropero señala que él fue la primera víctima que alzó la voz sobre los abusos en la Abadía de Montserrat. "¿Por qué alguien como tú, que ha luchado tanto por que se repare la dignidad de las víctimas, no ha sido recibida por el papa?", pregunta Andrea.
Hurtado señala que él no tiene un interés especial por reunirse con el sumo pontífice, pero sí que le indignó que hubiera escogido la Abadía de Montserrat como uno de los sitios que iba a visitar. Este lugar, como indica, "es la zona cero de la pederastia clerical catalana". "Es una institución que se ha declarado insumisa moral y ha dicho que el acuerdo entre la Iglesia y el Estado, para indemnizar a las víctimas, no lo van a cumplir", expone Hurtado.
"Que entre todas las instituciones católicas que hay en España, el papa elija esta para visitar me parece indignante", declara, "por eso yo hace un mes le escribí, le pedí que por favor no fuera Montserrat y le pedí una audiencia". Él cree que, al escoger Montserrat, quizá el papa no está recibiendo la información correcta de la jerarquía católica española.
El portavoz de Reparación Integral indica que el papa se ha reunido con víctimas con perfil bajo. Hurtado señala que son personas que, legítimamente, han escogido procesar y superar su dolor y sufrimiento en privado. "Son víctimas que no hablan con los medios de comunicación", indica. Hurtado expone que otras víctimas con un perfil más público han sido excluidas de esa reunión con el sumo pontífice.
Él cree que el Estado y la Iglesia "tenían un objetivo claro con la visita papal". "Es decir, que la crisis de la pederastia clerical en España era parte del pasado", explica, "que se había encontrado una solución con el acuerdo de reparación entre la Iglesia y el Estado". Hurtado señala que ese acuerdo "tiene muchos puntos débiles y se ha demostrado que la pederastia clerical no es pasado, es presente".
Sobre el mensaje del papa, que ha definido los abusos de la iglesia como "una llaga abierta", Hurtado plantea si visitar Montserrat sin reunirse con las víctimas y sin reparar a las víctimas ayuda a cicatrizar esa llaga o la ahonda más. "Habla de verdad, reparación y justicia, ¿qué verdad, reparación y justicia hemos tenido las víctimas de Monserrat cuando el Pontífice se niega a reunirse con nosotros?", añade.
Sobre la posibilidad de que en las próximas horas les permitan reunirse con él, Hurtado cuenta que él fue a la nunciatura a entregar una carta en mano y no quisieron recibirle. "Me cerraron la puerta y me dijeron que tirara la carta por el buzón", cuenta, "y llamaron a la policía".
Hurtado pide que la Iglesia católica debería implementar íntegramente las recomendaciones que el comité de Derechos del Niño envió al Vaticano en 2014: "Denunciar todos los casos de pederastia clerical a la justicia, abrir los archivos canónicos, cesar a los obispos encubridores, indemnizar a todas las víctimas, no solo a las que te caen bien, y hacer lobby a favor y no en contra de las leyes de prescripción".