'Está todo inventado'
Mikel Herrán comparte el bulo sobre el fresco del papa Alejandro VI: "Pidió que pintasen a la virgen con la cara de su amante"
En Italia han acusado a un pintor de poner la cara de Giorgia Meloni en el fresco de una iglesia. La polémica ha surgido porque uno de los ángeles renovados tiene el rostro muy parecido al de la presidenta italiana.
En Italia se ha desatado la polémica debido a que acusan a un pintor de poner el rostro de Giorgia Meloni en el fresco de una iglesia. Pero ¿hay más casos en el arte en el que se haya pintado caras de gente que no tenía por qué estar ahí? Para responder a esta pregunta El Intermedio cuenta con Mikel Herrán y su sección 'Está todo inventado'.
El historiador expone que este tipo de acciones "es casi tan viejo como las iglesias". Mikel cuenta que hace 1.500 años, una señora decidió hacer "el equivalente de un 'photo bombing' en las catacumbas de Commodilla, en Roma. "Allí, una joven hizo que la pintasen junto a la virgen y dos santos", explica.
"Lo que me extraña del caso de Meloni es que no haya sido un encargo", reflexiona, "porque, históricamente, el que aparece en el cuadro es porque lo paga". Este tipo de cuadros se conocen como 'retratos de donantes' y representaban alguna escena religiosa en al que incluían a alguien que ponía los fondos para decorar la iglesia. "Obviamente esto era una forma de propaganda", explica.
"Estas obras podían ser retablos puestos en medio de la iglesia para que la gente rezase", indica Herrán, "así que se entendía que de toda esta energía espiritual algo le iba a caer al donante". "Yo con esta nariz como no me meta en el Guernica...", comenta el Gran Wyoming.
Mikel indica que los donantes siempre aparecían aparte, es decir, "no se hacían pasar por santos ni por ángeles, como ha ocurrido con Meloni". El historiador explica que cuando empezaron a popularizarse estos retratos en el siglo XIV, "lo normal era añadir al donante más pequeñito para dejar claro que tenían menos importancia, hasta puntos a veces ridículos".
"En el Renacimiento, a medida que se hizo más frecuente ganar prestigio convirtiéndose en mecenas de las artes, pues estos retratos empezaron a aparecer por todos lados", señala Mikel. Para distinguirse del resto, la gente que tenía más dinero buscaba más protagonismo en estas escenas, lo que provocó bastante tensión "entre el ego del que pagaba y las convenciones religiosas".
A pesar de ello, algunos artistas se saltaban esta convención y no dudaban en pintar vírgenes, santos y ángeles con la cara de gente a la que admiraban. "Uno de los mayores escándalos lo protagonizó el Papa Alejandro VI, el papa Borgia".
"Este señor quería encargar que pintasen un fresco en los aposentos privados del papa, mostrándole a él mismo adorando a la Virgen", cuenta Mikel. El sumo pontífice se lo pidió a Pinturicchio. "Las malas lenguas decían que el papa había pedido que pintase a la virgen con la cara de su amante, Giulia Farnese", desvela Herrán, "que, si estaba mal visto que el papa tuviera una concubina, no te digo ya que la representase como a la mismísima Madonna".
El escándalo fue tal que, más de un siglo después, el papa Alejandro VII ordenó que se arrancara el fresco de la pared. Tan solo sobrevivieron unos fragmentos del fresco y una copia que no se encontró hasta siglos después. "Resulta que este escándalo tan famoso pues realmente era un bulo, porque Pinturicchio pintó muchas vírgenes en muchos sitios y para mucha gente y en todas le pone la misma carita", señala el historiador.
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