'Reme: la asesina de ancianas'
Los 22 días de terror y muerte de 'la Matayayas' en Barcelona: así se dio caza a la asesina en serie Remedios Sánchez
¿Por qué es importante? Equipo de Investigación reconstruye paso por paso los ocho ataques de Remedios Sánchez, 'la Matayayas', que se saldaron con tres ancianas muertas y cinco más brutalmente golpeadas y los sucesos que llevaron a su detención.
"Acabábamos de cenar y llaman el teléfono. Me dice: 'Amalia, que a tu abuela le ha pasado algo, vente para aquí'. '¿Pero que ha pasado?' y dice: 'No, no, no, no, vente, vente'". Así cuenta Amalia Batista, nieta de una de las víctimas de Remedios Sánchez, el momento en el que le contaron que su abuela había sido asesinada.
Al llegar a su casa, se la encontró "arrodillada en el sofá, con la cabeza metida, muy metida, como si lo hubieran presionado, y entonces me fijé que había como gotas de sangre, y que mi abuela tenía algo en el cuello. Entonces, yo se lo dije a mi padre: 'A la yaya la han matado', recuerda.
Un asesinato, dinero y joyas desaparecidas. La puerta no estaba forzada. La abuela de Amalia había abierto la puerta a su presunta asesina. Así era el modus operandi de la 'Matayayas'.
El estado del cuerpo de Pepita sorprendió a los Mossos. La violencia no encaja con un robo a una anciana. "En los primeros momentos se confunde este robo por la violencia con los kosovares", explica Joan Miquel Capell, comisario de los Mossos d'Esquadra en 2006.
22 días, 8 ataques, 3 muertes
Ocho días después del ataque mortal a Pepita, Rosa, de 80 años, atiende a la mujer que le pide una tirita. La anciana le invita a subir y cuando abre la puerta recibe una brutal paliza con patadas y puñetazos y es estrangulada. Sin embargo, Rosa no muere y da las primeras pistas a los agentes, que empiezan a buscar a una mujer de un perfil "distinto a todo lo que hemos visto en los 10 años de experiencia anteriores".
Dolores, amiga de Pepita, la primera víctima, cuenta cómo en los días anteriores al crimen conocieron a una señora que se hacía llamar 'la Mari', en un parque. Días después de que muriera su amiga, 'la Mari' se presentó en su casa. Dolores desconfió y no abrió, lo que posiblemente le salvó la vida.
Los investigadores trabajan contra reloj, revisan las cámaras de seguridad de la zona en busca de la asesina y consiguen una primera imagen, aunque demasiado borrosa.
Tres días después, se produce un nuevo ataque. Rosario, de 87 años, accede a que Remedios le ayude con las bolsas de la compra. Al entrar a su casa, explica, "me dio la paliza padre. Echaba sangre por todos los sitios y cogió un cordón y fue con el que me quiso ahogar". La 'Matayayas' creía haberla matado y cogió dinero y joyas, pero cometió el error de usar un tubo de Voltaren en el baño, dejando una huella dactilar.
Tres días después en el portal de Pilar, de 81 años, una mujer se acerca a ella y entra justo detrás, intenta estrangularla. Apenas 24 horas después, un nuevo ataque. Acompaña a su vivienda a Alicia, de 70 años, haciéndose pasar por una mensajera. Mientras intenta asfixiarla, Alicia consigue pedir auxilio y su marido consigue salvarla propinando varios puñetazos a la asesina en serie, que huye con un moratón en el pómulo.
Los investigadores continúan analizando las imágenes de miles de cámaras, hasta que las del metro de Sant Andreu ofrecen la primera imagen nítida de la asesina. Ahora la prioridad es identificarla.
Para no ponerla sobre aviso, la foto no sale en los medios. La reparten solo entre los agentes que vigilan Barcelona. 150 coches patrulla toman la ciudad: "Si no la detenían seguiría matando, porque la capacidad de ella de ahogar y de controlar su propia fuerza era cero", explica el Mosso d'Esquadra.
Tres días después de Alicia, la 'Matayayas' se cobra su segunda víctima mortal, la de más edad. Adelaida tenía 96 años. Su asesina se lleva dos pendientes de brillantes y 1.200 euros.
El día siguiente de encontrarse el cadáver de Adelaida, Remedios vuelve a atacar. En este caso la víctima sería María, de 77 años, su víctima más joven, que es encontrada con una toalla y un paño de cocina alrededor del cuello. Es la tercera víctima mortal en 22 días.
"Tampoco sabíamos de asesinos en serie"
Barcelona vive una caza humana sin precedentes. Día y noche, 300 agentes revisan cámaras, líneas de metro, portales, comercios. "Había la duda de si lo estábamos haciendo bien o mal", recuerda Capell, que asegura que en ese momento "tampoco sabíamos de asesinos en serie, los habíamos visto en la televisión en América, pero no lo habíamos visto a la catalana o a la gallega".
Apenas 48 horas después del último asesinato, cae Montserrat, la víctima número ocho, brutalmente golpeada en su casa, pero que logra salir con vida. Remedios se lleva una tarjeta de crédito que intenta usar varias veces en un bingo. A partir de ahí, los agentes ya logran su nombre, sus apellidos y DNI. La asesina ya no es 'la Mari', sino Remedios Sánchez. Los Mossos ya saben quién es, dónde vive y dónde trabaja.
Los mossos acuden al bar donde trabaja de cocinera, pero no está. Mientras se convoca una rueda de prensa, los agentes siguen sus pasos. Cuando el comisario comparece ante los medios, el jefe del operativo entra en un salón recreativo. Ve a una mujer en las tragaperras, la llama por su nombre, Remedios se gira y la detiene sin resistencia.
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