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Así son las condiciones laborales en los chiringuitos: jornadas maratonianas y horas extra sin pagar

Miguel Palmer trabajó nueve veranos en chiringuitos de playa. Su testimonio a Equipo de Investigación destapa jornadas de hasta 36 horas seguidas, contratos de media jornada y horas extra que nunca llegaron a cobrarse.

Detrás de la imagen idílica de los chiringuitos de playa que llenan las costas españolas cada verano se esconde, según denuncia un extrabajador del sector, una realidad laboral muy alejada de esa postal. Miguel Palmer, vecino de Calpe (Alicante), ha contado a Equipo de Investigación cómo fueron los nueve años que trabajó como camarero en este tipo de establecimientos, desde los 17 hasta los 26 años, siempre entre finales de mayo y finales de septiembre.

Palmer explica que trabajar todos los días de la temporada era la norma, sin apenas margen para el descanso. Su rutina habitual consistía en un turno de mañana, de diez de la mañana a cuatro de la tarde, seguido de otro por la tarde-noche que se prolongaba desde las siete hasta el cierre del local. Sumando ambos tramos, calcula que sus jornadas rondaban las 15 o 16 horas diarias, un ritmo que mantenía de forma continuada durante todo el verano.

"He llegado a hacer jornadas de 36 horas"

El testimonio más impactante llega cuando Palmer recuerda los días en los que el trabajo se prolongaba de forma extrema. En alguna ocasión, aseguró, llegó a encadenar hasta 36 horas de trabajo seguidas. El motivo: terminaba su turno a la una y media o las dos de la madrugada y debía volver a incorporarse a las siete de la mañana, un margen de descanso tan reducido que ni siquiera le compensaba desplazarse hasta su casa. Ante esa situación, optaba por quedarse a dormir directamente en el propio restaurante.

Más allá de la dureza de los horarios, el excamarero denuncia también irregularidades en la contratación. Según su relato, las horas extraordinarias nunca se abonaban, y en el mejor de los casos el contrato oficial reflejaba una jornada de ocho horas, aunque él mismo reconoce que contar con esas ocho horas contratadas ya se consideraba una suerte dentro del sector. En otras ocasiones, explica, sus contratos eran de media jornada, mientras que el resto de las horas trabajadas se le abonaban sin pasar por ningún tipo de registro oficial.

*El contenido al que hace referencia la información forma parte de un programa de Equipo de Investigación de 2024.

*Puedes ver el programa completo en atresplayer.

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