Hablamos con un cazador
La caza furtiva de lujo, un negocio que mueve millones de euros y amenaza a todo tipo de especies: "Di 1.000 euros por un venado"
La Roca se adentra en este negocio por el que la gente llega a pagar "30.000 euros por llevarse un buen trofeo" y habla con un cazador furtivo quien mata a animales por capricho, y no le importan los vetos ni las restricciones.
La caza furtiva de lujo mueve millones de euros al año. Está práctica se ha convertido en un negocio que amenaza a todo tipo de animales, incluso a los protegidos, y que desafía al Seprona. Solo este mes, la Guardia Civil tramitó 19 denuncias por caza furtiva en Segovia.
"Yo voy, cojo mi trofeo y pego un tiro. Vuelvo a mi casa y me quedo mi trofeo", cuenta Bosco, cazador furtivo, a La Roca. Tradicionalmente, el cazador furtivo era alguien del pueblo que disparaba un par de liebres o algún corzo para consumo propio, pero ahora este negocio en la clandestinidad mueve grandes cantidades de dinero.
José Luis Fernández, cabo, afirma que se llegan a pagar "hasta 30.000 euros por un buen trofeo". La sierra de la Culebra, en Zamora, con la mayor densidad de lobos, ciervos, corzos y jabalíes es, desde hace tiempo, destino predilecto para los furtivos.
Algunos de ellos utilizan silenciadores, con los que es prácticamente imposible detectarlos. Además, la noche no solo da cobertura al furtivo, sino que también se vuelve especialmente peligrosa para los guardias civiles. Y es que en medio del monte y en total oscuridad, si los detecta algún furtivo, podría dispararles. "Si lo hace, solo quedaría él de testigo", lamenta un agente.
Un cazador furtivo afirma sin tapujos que mata animales por puro capricho. No le importan las vetas ni las restricciones. "Aquí tengo las armas. El último trofeo que he cogido es un venado y es un 'medalla de oro' por las puntas que tiene. Le di 1.000 euros al personaje que me lleva allí, en Extremadura, y con un único disparo lo abatí", relata el cazador, quien dio un disparo en la cabeza al animal para colgarlo en el salón, usando un calibre que podría usar un francotirador.
Además, el hombre indica que él paga "cotos" como cazador, pero luego aprovecha "ciertas oportunidades que surgen, como la del venado". "Casi todo lo guardeses de finca tienen sus negocios paralelos. Conocen a los guardias civiles y saben que a lo mejor un día no están", asegura el cazador furtivo, a lo que añade que luego esa persona "se encarga de llevarlo al taxidermista".
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