ACCIDENTE DE RODALIES EN CATALUÑA

Teléfonos de atención a familiares de Renfe: 900 101 660

Camino hacia la verdad

Adamuz y sus víctimas: de la conmoción al complicado recorrido judicial y administrativo que les espera

Los detalles Tras el descarrilamiento, las familias no solo buscan saber quién tuvo la culpa, sino que también deberán afrontar un largo camino de investigaciones, juicios que pueden durar años, gestión de indemnizaciones y tratar con autoridades para recibir respuestas claras y efectivas.

El reciente descarrilamiento de un tren de alta velocidad en Adamuz, Córdoba, ha dejado un rastro de dolor y preguntas sin respuesta. Para las familias de las víctimas, comienza ahora un largo y complejo camino: quieren saber por qué pasó, quién tiene la culpa y cómo se les compensará, y exigen transparencia y eficacia por parte de las autoridades.

En este accidente están implicados tres actores principales:

  • Adif, responsable de la infraestructura ferroviaria, dependiente del Ministerio de Transportes. Se encarga de las vías, los controles de calidad y las revisiones técnicas.
  • Renfe, empresa pública que opera los trenes. En este caso, su papel parece menor: el Alvia solo tuvo 20 segundos para reaccionar ante el tren de Iryo.
  • Iryo, operador privado de capital italiano, responsable del tren que descarriló primero. La compañía cuenta con 20 trenes de alta velocidad en España y podría asumir responsabilidades civiles si se demuestra que hubo fallos en su tren.

Responsabilidades: quién podría pagar y quién no

  • Adif: la Administración podría asumir la responsabilidad si se demuestra que la vía presentaba fallos. La responsabilidad es objetiva, es decir, no hace falta demostrar dolo o culpa, solo que hubo un daño. Si se prueba que el tramo de vía fue renovado recientemente y pasó todas las revisiones, podría salvarse de la responsabilidad.
  • Iryo: podría enfrentarse a responsabilidad civil y pagar daños y perjuicios si las revisiones de su tren, de 2022 y revisado cuatro días antes del accidente, fueron insuficientes.
  • Renfe: parece ser la que menos culpa tiene. El Alvia no tuvo margen de maniobra; apenas 20 segundos para reaccionar ante un obstáculo en la vía.

Pedro Gómez, experto del sector ferroviario, lo explica así: "Si Adif demuestra que ese carril se renovó recientemente, ¿de quién es la culpa? El tren de Iryo pasó la revisión hace cuatro días. El Alvia no pudo hacer nada en 20 segundos; los trenes que venían detrás sí frenaron."

Investigación: buscar la verdad técnica

Las familias necesitan saber la verdad. La investigación estará a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, un organismo cuestionado tras el accidente del Alvia, por sus vínculos con Renfe y Adif.

En 2024 se aprobó la creación de una autoridad independiente para investigar accidentes, con más recursos y autonomía, pero todavía no ha sido constituida. Así que este accidente de Adamuz recaerá en la comisión retocada, que promete más independencia, aunque los plazos y resultados todavía generan dudas.

El proceso judicial: largo y complejo

El camino judicial será complicado y puede prolongarse años, como muestran casos anteriores:

  • Metro de Valencia, 43 muertos: 14 años.
  • Accidente del Alvia, 80 muertos: 11 años.
  • Spanair, 154 muertos: tres años.

La complejidad viene por el número de víctimas, la dificultad de los informes periciales y posibles estrategias de dilación de los implicados.

Indemnizaciones: un camino más rápido

A diferencia del juicio, el cobro de indemnizaciones suele ser más ágil. Las aseguradoras deben pagar las compensaciones y, si se retrasan, los intereses de demora aceleran el proceso. Este será otro de los caminos que tendrán que recorrer las víctimas, con menos sobresaltos que el judicial.

Trato con la administración y los políticos

Además de la justicia y las compensaciones, las familias buscan ser escuchadas. Experiencias anteriores muestran que el trato puede ser desigual:

  • Metro de Valencia: difícil, apenas consiguieron reuniones con autoridades.
  • Spanair y Alvia: sí hubo encuentros, aunque con resultados limitados.

Un largo camino por delante

El descarrilamiento en Adamuz marca el inicio de un proceso que incluye investigación, juicio, indemnización y trato con la Administración. Cada paso será duro y complejo, pero imprescindible para que haya justicia, se conozca la verdad y se aprendan lecciones que eviten tragedias futuras.

Las familias no solo buscan compensación: quieren transparencia, eficacia y cambios reales en seguridad ferroviaria. Y ese es un camino que, por desgracia, apenas empieza.

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