Era Trump 2.0
Adoctrinar a la infancia como seña de identidad: Trump usa a los niños para dejar su mensaje mostrando que todo le vale para ganar
¿Por qué es importante? Desde los años 50, el presidente de EEUU charla con niños para conocer qué han pedido por Navidad, momento que Trump aprovecha para colar su mensaje. En un momento en que el público está con la guardia baja, cuela hasta que el carbón en una energía limpia dejando ver su apuesta por los combustibles fósiles por encima de todo.
Adoctrinar a la infancia es una de las señas de identidad del presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump. Siempre que hay un niño y tiene ocasión, deja su pildorita, y lo hace hasta en Navidad.
Desde los años 50, el presidente de EEUU charla con niños para conocer qué han pedido por Navidad, momento que Trump aprovecha para colar su mensaje. Él mismo reconoce, con una risilla, que no se puede detener y, en un momento en que el público está con la guardia baja, cuela hasta que el carbón en una energía limpia dejando ver su apuesta por los combustibles fósiles por encima de todo.
Otra de sus cuñas clásicas es contra la migración. "Vigilaremos que no se nos cuele en el país un Santa Claus malo", le dijo a un niño el pasado diciembre. Lo hizo, además, en un momento en el que su administración tenía al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en las calles luchando contra los migrantes ilegales.
Durante su anterior campaña, en 2016, ya se valió de un grupo de niñas conocidas las Freedom Kids, que cantaron antes de un mitin de Trump. La actuación de las niñas se hizo viral y fue fundamental. Tanto, que el grupo fue nombrado como uno de los "45 estadounidenses que definieron las elecciones". Trump se sirvió así de los más jóvenes para hacer llegar su mensaje y ganar las elecciones.
Con solo 12 años, Wesston Eimer se convirtió en el coordinador de la campaña de Trump en un pequeño condado de Colorado. Eimer estaba dispuesto a todo para lograr que llegase al poder: se encargaba de coordinar a los voluntarios y hasta daba entrevistas dejando claro que Trump era la mejor opción. Tanto apoyo le valió para conocer a Trump y cantar el himno antes de uno de sus mítines.
En otra ocasiones, el presidente estadounidense ha optado por aprovecharse de los niños para proyectar una imagen de abuelo entrañable. Como en una ocasión en la que hizo un parón en su agenda para recibir a unos niños que estaban de visita en la Casa Blanca. El momento se volvió viral porque uno de los pequeños le preguntó a Trump cómo se llamaba.
Este es el estilo Trump: cualquier método vale para ganar.
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