Nadie pagó por ello

El brutal asesinato de Jorge Caballero: 45 años de impunidad tras el ataque de diez radicales de extrema derecha

El contexto
Un grupo de diez radicales apaleó hasta la muerte a Jorge Caballero en Madrid. Solo dos fueron condenados por desórdenes públicos, y 45 años después, el crimen sigue impune, un hecho que no debemos olvidar.

El brutal asesinato de Jorge Caballero: 45 años de impunidad tras el ataque de diez radicales de extrema derecha

Hace 45 años, en la madrugada del 27 de marzo de 1980, Jorge Caballero, un joven anarquista de 21 años, fue brutalmente asesinado por un grupo de radicales de extrema derecha en pleno centro de Madrid. La agresión tuvo lugar a las 10 de la noche, cuando Jorge, acompañado de su novia, salía del cine Azul, ubicado cerca de la Plaza España. Este cine, que durante años fue un punto de encuentro cultural en la capital, se convirtió en escenario de uno de los crímenes más terribles de los años postfranquistas en España.

El ataque, llevado a cabo por un grupo de diez jóvenes ultras de entre 14 y 19 años, fue tan despiadado como cargado de ideología. Al grito de "¡anarquista de mierda!", y con una violencia extrema, los agresores se lanzaron sobre Jorge, quien llevaba una 'A' bordada en su camisa como símbolo de su ideología anarquista.

Armados con palos, porras y machetes, le golpearon sin piedad, y uno de ellos, apuñaló a Jorge en el hígado. La brutalidad fue tal que, a pesar de los esfuerzos médicos, Jorge fallecería 15 días después en el hospital.

Lo que pudo haber sido una condena unánime por parte de la sociedad y las autoridades, pronto se vio empañado por una serie de irregularidades que mancharon el caso desde el inicio. Los periódicos de la época, en un intento por desviar la atención de lo ocurrido, se limitaron a publicar informaciones confusas y ambiguas.

El titular que ocupó los titulares de los diarios fue de una frialdad alarmante: "Muere un joven herido en confusas circunstancias". En las escasas líneas que dedicaron al asesinato, los medios mencionaron a los agresores como un "grupo de extrema derecha" que atacó a Jorge "con extrema violencia", pero el atentado fue tratado como un hecho aislado, casi como si no fuera relevante.

El caso fue aún más desconcertante cuando las autoridades judiciales tomaron cartas en el asunto. A pesar de que los agresores fueron identificados rápidamente como miembros de las juventudes del partido fascista Fuerza Nueva, encabezado por Blas Piñar, solo dos de ellos fueron finalmente procesados. Y, en una decisión que dejó a la opinión pública estupefacta, ambos fueron condenados únicamente por "desórdenes públicos" y multados con 50.000 pesetas, equivalentes a unos 300 euros en la actualidad.

En el juicio, los detalles del crimen y la identidad de los agresores fueron ignorados sistemáticamente, y la impunidad que rodeó el caso fue una bofetada a la memoria de Jorge y a la justicia. Fuerza Nueva, el partido ultraderechista vinculado al ataque, no solo protegió a los agresores, sino que también se encargó de pagar la fianza de los jóvenes implicados, como si de una causa legítima se tratara.

Lo que parecía un episodio aislado de violencia ideológica se convirtió en una estructura de silencio y encubrimiento que perduró durante décadas. Uno de los agresores, José Llobregat, conocido como 'El Loco', fue quien presuntamente apuñaló a Jorge. Sin embargo, Llobregat logró escapar del país sin que las autoridades pudieran arrestarlo, y la orden de arresto internacional llegó demasiado tarde. A día de hoy, sigue sin responder por su crimen.

Es fundamental recordar que Jorge Caballero no fue un simple "joven herido en confusas circunstancias", como se nos quiso hacer creer en su momento. Fue una víctima de un ataque premeditado, ideológico y brutal. La memoria de su asesinato debe servir como recordatorio de los horrores de la violencia fascista, y como un llamado a no olvidar lo que sucedió. A 45 años de este crimen, seguimos exigiendo justicia y que la verdad sea reconocida públicamente. La impunidad de ayer no debe repetirse hoy.