Rescate titánico
Excarcelaciones, tijeras hidráulicas y precisión extrema: así logran los bomberos liberar a los atrapados en vagones tras accidentes de tren
El contexto Tras el accidente en Adamuz (Córdoba), los bomberos han tenido que enfrentarse a vagones aplastados y deformados, utilizando excarcelaciones y grúas para abrir huecos y llegar a las personas atrapadas en medio de los hierros.
Vagones retorcidos, hierros aplastados y espacios casi imposibles de alcanzar. Así es el escenario que enfrentan los bomberos cuando realizan una excarcelación, la técnica que permite liberar a personas atrapadas dentro de estructuras deformadas tras accidentes graves.
En Adamuz (Córdoba), esta habilidad se volvió crítica. Dos trenes de alta velocidad chocaron en plena vía: un Iryo que salía de Málaga con destino a Madrid se salió del carril y cayó sobre la vía del Alvia, que circulaba a 200 km/h en sentido Huelva. El resultado fue un amasijode vagones y metal, y la necesidad de maniobras de rescate extremadamente precisas.
¿Qué es una excarcelación?
La excarcelación no es solo cortar metal. Requiere coordinación, estrategia y experiencia, porque cada maniobra cuenta.
Los bomberos utilizan herramientas hidráulicas capaces de ejercer hasta 40 toneladas de presión: tijeras, cizallas y separadores. Con ellas, cortan, doblan y separan elementos metálicos para acceder al interior de los vagones. Cada movimiento está calculado al milímetro: un error puede complicar la operación o poner en riesgo a los equipos.
Maquinaria pesada y maniobras de precisión
Cuando los vagones están muy deformados, se necesita grúas de gran tonelaje y maquinaria pesada para levantar secciones enteras y evaluar zonas ocultas.
El principal desafío: la maquinaria requiere más espacio del disponible en las vías. Para superarlo, los técnicos parten los vagones en secciones, lo que permite a los bomberos entrar con mayor seguridad y avanzar con precisión en el rescate.
Paso a paso: cómo trabajan los bomberos
El rescate comienza en los vagones más accesibles. Allí se usan herramientas hidráulicas para abrir paso. En los vagones más deformados, o situados en terraplenes como el Lirio, se requiere levantar secciones completas con grúa o cortarlas en partes.
Cada acción está planificada al milímetro. Abrir un hueco, cortar una pieza de metal o levantar un vagón completo no es solo fuerza: es coordinación, técnica y estrategia. Todo está pensado para minimizar riesgos y facilitar el acceso al interior.
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