Un pastel a repartir
El Gobierno emprende una carrera de obstáculos para resolver el sudoku nivel difícil de la financiación autonómica
El contexto La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha abierto este viernes el pastel de la financiación autonómica, insistiendo en que ahora el pastel será más grande porque destinarán 21.000 millones más, tocando más en el reparto.
La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha abierto este viernes el pastel de la financiación autonómica, es decir, de cuánto se llevará cada comunidad. Desde el Gobierno insisten en que ahora el pastel será más grande porque destinarán 21.000 millones más, tocando más en el reparto. Sin embargo, con su nuevo cálculo todo apunta se llevará más trozo el que más dinero haya puesto, es decir, más al que más tiene.
Entonces, ¿cómo se come esto viniendo de un gobierno socialista? Pues, de momento, a la carrera. De hecho, para aprobarlo el Ejecutivo tendrá qu sortear muchos obstáculos. Primero, habría que salvar la falta de una mayoría en el Congreso. Despùes, habría que sortear la falta un año más de Presupuestos, y saltar el obstáculo de todas las elecciones de los próximos meses. Y todavía queda algo: saltar el principio de ordinalidad, es decir, los que más reciban los que más aportan.
En definitiva, unos obstáculos tan difíciles que ni el propio Gobierno cree que el pastel pueda terminarse. De hecho, el economista y excomisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes, definió en su día a la financiación autonómica como un "sudoku". ¡Así que hagámoslo!.
Se trata de un sudoku porque el número que pongas en una casilla afecta a otras. Entonces, lo primero a saber es qué casillas quiere ganar el Gobierno, porque la de ERC parece estar cubierta tras la reunión de su líder, Oriol Junqueras, en Moncloa de la que salió un acuerdo.
De esta manera, se refuerza la alianza de la coalición con los republicanos, como socio más indispensable que nunca, después del rechazo de Junts. Así afianzaría su apoyo en Cataluña, y acercaría la posibilidad de un acuerdo de Presupuestos tanto en esa región como a nivel nacional.
Eso, respecto a Cataluña, pero al Gobierno también le permite vender al resto de comunidades un acuerdo sin cesiones a los independentistas. Lo hacen prometiendo más recursos para todos a través de su recaudación del IVA y del IRPF y que nadie pierde respecto a lo que recibe ahora.
En su caso es clave recordar el contexto del que venimos, con un batacazo histórico de los republicanos en las últimas autonómicas, en plena pugna con Junts (y de estos con Aliança Catalana) y con estos apuntándose los grandes logros para Cataluña en sus últimas negociaciones con el Ejecutivo.
De esta manera, el acuerdo supone para ellos, además de la foto con el presidente en Moncloa, exhibir resultados ante su electorado: la reivindicación histórica de la ordinalidad por la que Cataluña no corre el riesgo de perder y reconocimiento político como interlocutor de los socialistas en Madrid y en Cataluña.
Tanto el Gobierno como ERC se esfuerzan para que cale la idea de que todos los territorios ganan, nadie pierde, pero esto no sirve para resolver el sudoku sino para, si acaso, ganar tiempo. Porque para que salga adelante resulta fundamental el apoyo de unos socios que no tiene.
Junts se niega al café para todos, exigiendo concierto económico, es decir, la llave de la caja como ellos dicen, pero tampoco les vale al resto. Ni a las comunidades del PP (con algunas ya anunciando que no les tiembla el pulso a la hora de acudir al Constitucional ni a los barones socialistas como el castellanomanchego, Emiliano García-Page, y el asturiano, Adrián Barbón, también en desacuerdo con el reparto.
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