Guerra psicológica
Golpe de Estado de 1954 en Guatemala: cómo la CIA derribó una democracia con una radio inexistente y sin disparar un solo tiro
La otra cara Jacobo Árbenz dimitió convencido de que un ejército fantasma estaba a punto de atacar su país. Mientras tanto, la CIA creaba miedo, difundía mentiras y protegía los negocios de gigantes como la United Fruit Company, la famosa empresa de plátanos que, más que fruta, parecía esconder un rifle en su logo.
Imagina escuchar una radio que dice: "¡Atención Guatelama! ¡Atención guatemalteco! 'Radio Liberación' les habla. Esta es la emisora clandestina del movimiento libertador guatemalteco desde algún lugar secreto de la República"
Todo era mentira. Esa radio no existía. Pero funcionó. Tanto que derrocó un gobierno sin disparar un solo tiro. Sí, leíste bien: un golpe de Estado entero desde las ondas de radio.
Esto pasó en Guatemala, 1954. El presidente Jacobo Árbenz, elegido democráticamente, había promovido una reforma agraria que beneficiaba a los campesinos. Y eso molestó a Estados Unidos y, sobre todo, a la United Fruit Company, la gran empresa de plátanos que parecía tener un rifle escondido en su logo.
La CIA decidió actuar. Creó una emisora falsa, transmitiendo desde barcos, para que pareciera que un ejército estaba a punto de invadir el país. Todos se lo creyeron, incluso el propio presidente. Árbenz dimitió para evitar lo que pensaba sería un baño de sangre.
El golpe no necesitó un solo disparo. La guerra psicológica fue el golpe. La CIA fabricó acusaciones de "comunismo" contra Árbenz, listas de personas a eliminar y hasta planes de miedo… todo documentado en archivos desclasificados: "De momento no. La intención es asustar, no matar, pero estudiaremos la sugerencia por si fuera útil en el futuro".
El plan estaba claro: derrocar a Árbenz y poner a su títere, el dictador Carlos Castillo Armas, entrenado y financiado por la CIA en Honduras.
El bienestar de los guatemaltecos no importaba. No hubo combates, pero Guatemala vivió 40 años de guerra civil y guerrillas. Estados Unidos no se preocupó por la gente. Solo por sus intereses económicos.
Hoy, mientras miramos lo que pasa en Venezuela o en otros países, cabe preguntarse: ¿alguien piensa en el bienestar de la gente, como entonces no lo hicieron en Guatemala?
Mañana, en LaSexta Columna, veremos cómo el nuevo imperialismo de Estados Unidos pudo empezar aquí, con una radio que nunca existió y una mentira que cambió la historia.
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