Insulto, herramienta política
La 'insultocracia' se instala en la política española: del "gilipollas" de Labordeta a la "palmera" de Rufián sin olvidar el "me gusta la fruta" del PP de Ayuso
¿Por qué es importante? Sin ir más lejos, este domingo una concejal valenciana del PP irrumpía al grito de "hijo de puta" contra Pedro Sánchez en un mitín del PSOE en Teruel.
Resumen IA supervisado
El uso del insulto en la política española se ha intensificado, evidenciado por recientes incidentes. Una concejala del PP insultó al presidente Pedro Sánchez en un mitin, calificándolo de "hijo de puta", algo que luego lamentó. En el Congreso, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, intercambiaron descalificaciones como "cuñado" y "demagogo". Rufián ya había protagonizado episodios similares, como en 2018 contra Beatriz Escudero. En 2019, Pablo Casado también lanzó insultos a Sánchez. Incluso figuras como Isabel Díaz Ayuso y Yolanda Díaz han recurrido a exabruptos, mostrando que los insultos se han normalizado en la política actual.
* Resumen supervisado por periodistas.
La concejala del Partido Popular (PP) que este domingo insultó en pleno mitin al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al grito de "hijo de puta" ha asegurado este lunes que lo hizo de una forma espontánea y que no debió hacerlo. Una acción que confirma el constante uso del insulto como herramienta y que lleva a pensar en la 'insultocracia' instaurada en España.
Sin ir más lejos, este mismo lunes el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufian, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, han terminado hablandóse en términos como "cuñado", "demagogo" o "arrogante", durante la comparecencia del 'popular' en la comisión de la DANA en la Cámara Baja.
De hecho, el republicano ha encendido varias comisiones en el Congreso. Por ejemplo, en 2018 cuando interrogaba a Francisco Álvarez-Cascos por la financiación irregular del PP, terminó faltando a la diputada que el interrogado tenía al lado. Se trataba de Beatriz Escudero a quien Rufián llamó "palmera". Tan poco le gustó a la 'popular' que antes de abandonar la sala llamó "imbécil" al de ERC, precedido por un "no me guiñes el ojo".
Un año después, al entonces líder del PP, Pablo Casado, se le escuchó soltando una retaíla de insultos contra Sánchez entre los que estaban: "traidor", "felón", "irresponsable", "incapaz", "desleal", "mentiroso", "compulsivo", "incompetente" o "mediocre". Después de esta rajada se justificó en que esos calificativos no eran descalificaciones sino descripciones.
Otros como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no se esconden e insultan de forma directa al presidente del Gobierno con un lema que no paran de repetir desde las filas 'populares'. Sí, se trata de aquel "hijo de puta" -derivado en "me gusta la fruta"- que pudo leerse en sus labios cuando se encontraba en el gallinero del Congreso de los Diputados.
A quien también captaron las cámaras soltando un exabrupto fue a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. En concreto, la fundadora de Sumar soltó un "a la mierda", justo después de responder al líder de la oposición en la Cámara Baja. Después, quiso quitarle importancia explicando que había invocado a José Antonio Labordeta.
Díaz se refería a aquella ocasión en la que cantautor y político de la Chunta Aragonesista (CHA) mostró enfado ante los diputados del PP que no le dejaban hablar: "Coño, a ver si no puedo hablar aquí. A la mierda, joder. Estoy hablando con el ministro y no con ustedes". Pese a contundencia, la bancada 'popular' continuó a la suya y Labordeta insistió: "Ahora les fastidia que vengamos aquí las gentes que hemos estado torturados por la dictdura. Eso es lo que les jode a ustedes. A la mierda".
Este episodio fue hace más de dos décadas, como el también protagonizado por el aragonés un año después cuando le espetó a un diputado 'popular': "¿Qué haces tú con el puño cerrado? El puño cerrado lo llevo yo con dignidad, no me lo cierres tú, gilipollas". A principios del 2000 estos momentos eran totalmente excepcionales. Ahora, muy lamentablemente, los insultos forman parte del día a día político.
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