Desastre natural histórico

Niscemi, el pueblo siciliano que la tierra casi se traga: 1.500 desalojados, casas desaparecidas y daños millonarios

¿Qué ha pasado? Tras días de lluvias, el terreno cedió formando un corte de hasta 25 metros de profundidad y cuatro kilómetros de largo, destruyendo casas y carreteras, obligando a desalojar a 1.500 personas y dejando enormes daños materiales.

Lo que antes eran casas y calles ahora es un enorme barranco. Un corte de entre 15 y 25 metros de profundidad y casi cuatro kilómetros de largo ha dejado a Niscemi, en Sicilia, al borde del precipicio. El deslizamiento de tierras ha obligado a desalojar a 1.500 habitantes, ha cubierto la carretera de acceso al pueblo y los daños superan los 1.000 millones de euros. Y lo peor: todavía no está claro si habrá más corrimientos.

¿Cómo se recupera un pueblo así? Lo primero es esperar. Esperar a que el agua acumulada por las lluvias drene del terreno, porque hasta que eso ocurra cualquier movimiento del suelo podría ser peligroso. Después, los expertos podrán analizar cómo estabilizar la zona: levantar taludes, mejorar el drenaje y establecer controles constantes. Muchas casas afectadas probablemente no podrán volver a ser habitadas, porque el riesgo de futuros deslizamientos sería demasiado alto.

¿Ha provocado esto el ciclón Harry? No exactamente. Este tipo de deslizamientos no ocurre "por arte de magia": el agua es la clave. Hay suelos que absorben agua con facilidad, pero que no logran expulsarla, y si llueve mucho o durante mucho tiempo, el agua acumulada acaba provocando el deslizamiento. Según expertos de la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU, este tipo de fenómenos seguramente se verá más a menudo en el futuro.

¿Por qué cada vez llueve más y más fuerte? La clave está en el calentamiento del mar Mediterráneo, que libera energía suficiente para que las borrascas sean más frecuentes y las lluvias más intensas. Ese calor tiene origen humano: es el cambio climático. Pero no solo eso: los incendios cambian la estructura del suelo y facilitan los deslizamientos, y la sequía hace que la vegetación no crezca, dejando el terreno más vulnerable

Fenómenos extremos en todo el mundo

No es solo Italia. En Canadá y Estados Unidos, las Cataratas del Niágara se han congelado casi por completo con temperaturas de entre -12 y -21 grados, y sensaciones térmicas de hasta -55 grados. Aunque parece detenido, el río sigue fluyendo bajo la gruesa capa de hielo formada por niebla y rocío. Esto demuestra que los inviernos extremos también están cada vez más presentes.

Niscemi enfrenta ahora un futuro incierto. Entre la recuperación del terreno y las medidas de prevención, el pueblo tendrá que adaptarse a un clima que, según los expertos, traerá más fenómenos extremos como este.

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