Una medalla infame

Un premio a un país que reprime, persigue y deporta a los "hermanos" latinoamericanos: las contradicciones de la medalla de Ayuso a EEUU

El contexto La presidenta madrileña ha otorgado a Estados Unidos la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid "por ser el principal faro del mundo libre", un premio que choca con la defensa a ultranza que ha hecho en varias ocasiones de los migrantes latinoamericanos.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a plegarse a Donald Trump. Lo ha hecho al conceder a Estados Unidos la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, alegando que siente una profunda "admiración" al país norteamericano "por ser el principal faro del mundo libre".

Sin embargo, esta medalla entraña una enorme contradicción. Ayuso ha hecho bandera de la hispanidad desde que asumió la Presidencia de la Comunidad de Madrid en 2019. Siempre se ha mostrado a favor de la llegada de migrantes procedentes de países latinoamericanos a Madrid, ya que, alega, comparten con España una lengua y una cultura que, más que extranjeros, les hace ser "hermanos" de los madrileños.

No obstante, esos migrantes latinoamericanos son los mismos que están siendo rechazados y reprimidos por Donald Trump. De hecho, en el último año se ha deportado a 675.000 migrantes y se han producido casi 400.000 detenciones con la excusa de que estas personas son delincuentes pese a que sobre el 86% de los detenidos no pese ningún cargo y menos del 2% haya cometido delitos tipificados como muy graves, que son aquellos que, según la ley, pueden conllevar a una expulsión del país.

Las detenciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de los Estados Unidos se han convertido en algo generalizado. Las redadas se producen en conciertos, en viajes, en eventos deportivos o, directamente, mientras los migrantes pasean por sus ciudades. En total son 3.800 los menores de edad que han sido detenidos en un año, y de ellos, 1.100 siguen hoy en centros de detención. El ICE mantiene a bebés en cárceles y hay más de 600 niños en todo EEUU que se han quedado sin sus padres y están solos en albergues federales.

Se cuentan por millares los latinos que tienen miedo a salir a la calle y dejarse ver en Estados Unidos, aunque muchos de ellos tengan la nacionalidad estadounidense o, directamente, hayan nacido allí y simplemente sean hijos de migrantes con un acento o un tono de piel que no agrade a los miembros de la fuerza paramilitar de Donald Trump.

Tienen miedo porque, en los Estados Unidos del 2026, no todos los ciudadanos son iguales como pregona Ayuso en Madrid. De hecho, casi tres millones de migrantes han tenido que abandonar el país en el último año, y más de dos millones lo han hecho voluntariamente ante el temor a ser señalados, perseguidos y castigados por sus orígenes. Esa es la realidad los "hermanos" latinoamericanos en el país al que Isabel Díaz Ayuso ha dado este miércoles una medalla.

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