Bandazos para mantener el poder

De "no puedo meter" a Vox en el Gobierno a "quiero que sea mi socio": los malabares de Guardiola para pasar por el aro de la extrema derecha

El contexto Tras ser incapaz de aprobar los Presupuestos por la imposibilidad de entenderse con Vox, Guardiola justificó la convocatoria electoral alegando que quería liberarse de la influencia de los de Santiago Abascal. Ahora, asegura que al PP y la ultraderecha "nos unen muchas más cosas de las que nos separan".

De negarse a pactar con Vox a asegurar que al PP y a la ultraderecha "les une más de lo que les separa". Son los bandazos que la presidenta en funciones de la Junta de Extremadura y líder del Partido Popular en la región, María Guardiola, ha hecho en los últimos días para buscar la reelección. Tal y como ha adelantado laSexta este lunes, la líder del PP extremeño recibió dos llamadas de Génova en las últimas horas para ordenarle que deje de pedir la abstención del PSOE y apueste claramente por buscar los votos de Vox para evitar la repetición electoral en lo que supone un nuevo episodio del contorsionismo político de María Guardiola.

Tras ser incapaz de aprobar los Presupuestos por la imposibilidad de entenderse con Vox, Guardiola justificó la convocatoria electoral alegando que quería liberarse de la influencia de los de Santiago Abascal. De hecho, en plena campaña electoral, hace tan solo dos meses, aseguró que no tenía absolutamente "nada que ver" con la ultraderecha. Unas declaraciones que chocan frontalmente con las que ha hecho este lunes en una entrevista en 'OkDiario' en la que ha asegurado que PP y Vox comparten, en esencia, el mismo programa político: "Nos unen muchas más cosas de las que nos separan".

Pero sus diferencias y similitudes con Vox no son lo único que ha cambiado en los últimos tiempos en el discurso de María Guardiola. Hace cinco días pidió abiertamente al PSOE la abstención para poder gobernar en solitario y no depender de los votos de Vox. Ahora, tras un nuevo volantazo, asegura que quiere a los ultras como socios de Gobierno y que no quiere saber absolutamente nada de los socialistas. "Quiero que Vox sea mi socio de Gobierno", ha asegurado en las últimas horas.

Pero eso no es lo único que ha cambiado en los últimos cinco días. En ese mismo plazo ha pasado de decirle a Vox que debía rebajar las expectativas y respetar el programa propio del PP a afirmar que el grado de coincidencia entre las políticas del PP y Vox es de "un 93,33%".

Unas piruetas que se repiten

Los volantazos que María Guardiola ha protagonizado en los últimos días pueden parecer algo novedoso, pero no lo son. Ya sucedió algo parecido en 2023, cuando perdió las elecciones ante el PSOE de Guillermo Fernández Vara y necesitó los votos de Vox para desbancar al líder socialista del Gobierno.

En aquel momento, aseguró que gobernar con Vox no era una opción, y llegó a afirmar que estaba dispuesta a ir a una repetición electoral para no meter a los de Abascal en el Ejecutivo. "No puedo meter en el Gobierno a quienes niegan la violencia machista y están deshumanizando a los migrantes", dijo. Sin embargo, diez días después firmó el acuerdo que sellaba la entrada de Vox en su Gobierno.

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