Problema de vivienda
Regalar vivienda como propaganda: así la usaron dictadores como Franco o Pinochet para evitar protestas sociales
Los detalles Kim Jong-un ha sido el último en usar esta fórmula regalando casas a las familias de los norcoreanos muertos en la guerra de Ucrania.
Resumen IA supervisado
La propaganda es fundamental en las dictaduras para simular estabilidad social, y la vivienda ha sido una herramienta clave en este proceso. Corea del Norte, bajo el liderazgo de Kim Jong-un, ha inaugurado recientemente un barrio para familias de soldados caídos en Ucrania, mostrando un ejemplo contemporáneo de esta práctica. Históricamente, Francisco Franco en España también utilizó la entrega de viviendas como propaganda, al igual que los líderes soviéticos, quienes construyeron casas características de cada régimen, como las 'Stalinkas' y 'Kruchioskas'. En Chile, Pinochet redistribuyó la ciudad para favorecer a su régimen. La vivienda, así, se convierte en un medio de control social y adhesión al régimen.
* Resumen supervisado por periodistas.
El uso de la propaganda es esencial en cualquier dictadura para aparentar que todo va viento en popa y no hay problemas sociales. Una de las formas preferidas de propaganda de muchas dictaduras ha sido la vivienda. Corea del Norte ha sido la última en inaugurar un nuevo barrio destinado a las familias de los muertos en la guerra de Ucrania.
Pero Kim Jong-un no es el único en utilizar esta estrategia. En España, fue muy habitual ver a Francisco Franco entregando viviendas durante los años que duró su régimen. Cuando él no podía ir, lo hacía su mujer, Carmen Polo. Todo ello se plasmaba luego en el NO-DO.
El motivo que lleva a los dictadores a ser tan generosos con la vivienda es que, mientras en una democracia la política debe servir para la vivienda, para facilitar casa a la gente; en una dictadura la vivienda sirve a la política.
Entregar casas es una manera de garantizar una ayuda social cuando falta todo lo demás, de garantizar la seguridad, evitando protestas que acaben deponiendo al dictador. Básicamente, es una forma de control social y de generar adhesiones porque el mensaje es sencillo: si quieres una vivienda, tienes que estar con el régimen.
Otra dictadura que recurrió a esa herramienta fue la del comunismo soviético. Allí todos los dictadores usaron la vivienda y, en cada periodo, las casas tenían unas características propias y tenían unos destinatarios distintos.
Se llegó al punto de que a esas casas se las conoce según el dictador que mandó levantarlas. Por ejemplo, están las 'Stalinkas', construidas durante etapa de Stalin, las 'Kruchioskas', de la época de Kruschev, y las 'Breznevkas', construidas durante la época de Brézhnev.
Así, la vivienda la han aprovechado regímenes de todas las ideologías, y también de todos los continentes. Al otro lado del charco, en Chile, Pinochet la utilizó para redistribuir la ciudad. Liberó zonas de personas que no le interesaban y las reconvirtió para aquellos que sí le venían bien a su régimen.
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