La izquierda se mueve

Rufián se tira a una piscina justa de agua y sin manguitos: todo lo que complica el proyecto de aunar a la izquierda

El contexto El actual portavoz de ERC en el Congreso propone una alianza entre las formaciones que conforman el espacio político a la izquierda del PSOE, sobre la que nadie se muestra contundente, excepto él.

Los choques a la izquierda del PSOE se repiten de forma constante. Pese a este escenario, el actual portavoz en el Congreso de los Diputados de ERC, Gabriel Rufián, se ha lanzado a unificar este espacio político. A raíz de esto, este miércoles en Al Rojo Vivo el sociólogo Ignacio Urquizu ha puesto sobre la mesa la teoría de convertir este escenario en una piscina con dudas sobre su nivel de agua. Sobre todo si se tiene en cuenta una eventual candidatura de Rufián en Algeciras, como él mismo ha dicho.

En este caso y de momento, lo mejor para el de republicano sería bajar por la escalerita, puesto que es más que probable que haga pie muy pronto. Y es que en la piscina no hay agua de partidos, es decir, formaciones interesadas en esa propuesta, ya que los partidos a la izquierda de la izquierda suelen ser de implantación autonómica, no nacional.

Se trata de formaciones de izquierda con un sesgo nacionalista, regionalista o independentista, que solo se presentan en su autonomía, por lo que solo sacan votos en su región que es la que les interesa. De hecho, es a los territorio a los que se dirigen, careciendo de interés o aliciente en integrarse en una candidatura nacional que no les aporta, osea que no les da votos. En definitiva, es en las regiones donde se concentran sus votos y, por tanto, su liderazgo como es el caso del BNG en Galicia, EH Bildu en el País Vasco, Compromís en la Comunitat Valenciana o ERC en Cataluña.

Volviendo a la piscina, cabe destacar que Rufián tampoco cuenta con manguitos, como podrían ser Podemos y Sumar. Unas formaciones que pueden tener muchos o pocos votos, pero que ya tienen más que Rufián que los necesita unidos en una candidatura que los aglutine.

Si bien en circunscripciones grandes, con más de una docena de diputados a repartir, ir separados no es un gran problema, solo son cinco. Además, yendo separados se puede obtener representación más o menos proporcional, pero claro, yendo juntos sería más. Por otro lado, en las circunscripciones pequeñas, yendo juntos es la única opción de sacar algún diputado, aunque no parece por ahora que haya intención esa intención a la izquierda del PSOE.

Ante lo pesimista que se presenta la situación para Rufián, él mismo reconoce tener popularidad que podría ayudarle a no ahogarse. Sin embargo, se trata de una característica que en una piscina solo funciona si hay más gente con la que ligar. Aquí, otro problema, el votante a la izquierda de la izquierda tiene muy definido su voto, es decir, sabe a quién va a votar. Ya sea a su partido autonómico ya sea la coalición nacional de izquierda Sumar ya sea Podemos o ya sea el PSOE porque considera que toca, que es útil.

De esta manera, el porcentaje que se queda fuera de eso, es de un 12% de ese electorado, osea, de todos los que se consideran a la izquierda de la izquierda, 12 de cada 100. Se trata del cálculo de Urquizu que, a su vez, define el agua de la piscina de Rufián.

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