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La siguiente jugada de Donald Trump: poner otro títere en Cuba y repetir la estrategia de Venezuela

Los detalles Tras el caso de Maduro, la Casa Blanca quiere colocar a alguien de confianza dentro del régimen cubano para debilitarlo desde dentro, replicando la estrategia que funcionó en Venezuela, aunque saben que en La Habana el plan será mucho más complicado.

Donald Trump no para. Tras su polémico interés en Groenlandia, ahora apunta a Cuba con la misma estrategia que aplicó en Venezuela: colocar a un líder afín a Estados Unidos y controlar la isla desde dentro.

Todo empezó con Mark Rutte, secretario general de la OTAN y conocido por su cercanía con Trump. Según Rutte, habría llegado a un acuerdo con el presidente estadounidense sobre Groenlandia. El supuesto pacto podría incluir ceder soberanía de bases, nuevos vínculos militares o acceso a minerales.

El problema es que Rutte no tenía ni autoridad para negociar eso. Groenlandia depende de Dinamarca, y así se lo recordaron rápidamente desde Copenhague: en su nombre, no. Es decir, Rutte puede mediar o facilitar, pero no firmar acuerdos sobre Groenlandia.

La sensación es clara: Rutte cada día parece menos secretario general de la OTAN y más secretario personal de Trump.

Cuba: el siguiente objetivo

Ahora, el objetivo es Díaz-Canel y el régimen cubano. Según funcionarios de la Casa Blanca citados por el 'Wall Street Journal', Estados Unidos busca replicar el modelo que usó con Venezuela, aunque saben que en Cuba será mucho más difícil: solo hay un partido, no hay elecciones y la oposición prácticamente no existe.

El plan ya está en marcha: Estados Unidos lleva semanas buscando personas con información interna del gobierno cubano, dispuestas a colaborar para expulsar al régimen. Trump quiere otro títere, esta vez en Cuba.

El contexto venezolano

Para Estados Unidos, sacar a Maduro fue clave: sin Venezuela, Cuba pierde su principal aliado y fuente de recursos como el petróleo. Según la inteligencia estadounidense, cuando el petróleo se acabe, la economía cubana colapsará. Aunque no han amenazado directamente con acción militar, la captura de Maduro sirve como mensaje político.

Una semana después de la operación en Venezuela, Trump pidió a sus equipos que "llegasen a un acuerdo antes de que fuese demasiado tarde", dejando claro que quiere resultados rápidos.

Trump incluso ha imaginado cómo sería su Cuba ideal gracias a inteligencia artificial: él y Marco Rubio paseando en coche por las calles de La Habana, cocinando para el pueblo y saludando a los cubanos. Por ahora es solo IA, pero algunos legisladores cercanos ya lo han compartido en redes sociales, convirtiendo la idea en un símbolo político de su visión.

Cuba responde con fuerza

Desde Cuba, el régimen no se toma estas presiones a la ligera: este miércoles decretó el estado de guerra y se prepara para repeler cualquier ataque de Estados Unidos. Díaz-Canel ha subrayado que no negociarán bajo coacción y que defenderán la soberanía cubana "con todos los recursos del país".

Entre Groenlandia y Cuba, Trump busca reposicionar a Estados Unidos en el mundo con un mensaje claro: quiere control estratégico y aliados obedientes, aunque eso implique pisar protocolos internacionales o generar tensiones graves con aliados y vecinos. Por ahora, el mundo observa, Dinamarca y Cuba rechazan la injerencia, y Rutte… sigue metiendo la pata.

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