Efecto Nimby

El silencio ante las purgas pasa factura en Vox: de negar división cuando estaban dentro a cargar contra la dirección desde fuera

Los detalles Todos los purgados de Vox defendieron las salidas de sus compañeros cuando se fueron produciendo, pero cuando acabaron abandonando la formación ellos, ese silencio se convirtió en crítica.

En plena rebelión de sus últimos purgados, Vox ha reunido a su cúpula este lunes en Ávila para intentar exhibir unidad y sacar músculo. Y se han sacado una foto de familia, una en las que solo hay dos caras conocidas: Santiago Abascal y su número dos, Ignacio Garriga. Son los únicos dos supervivientes de aquel Vistalegre 2020.

En Vox se lleva lo que en inglés se conoce como el efecto Nimby (Not in my back yard). En Estados Unidos sería 'No en mi patio trasero', pero en la formación ultraderechista es más 'mientras a mí no me salpique...'. El problema es que sus silencios entonces son críticas ahora.

Por ejemplo, Macarena Olona. Argumentó "problemas de salud" para abandonar la política y con ella Vox tras las andaluzas de 2022, pero se encontró las puertas cerradas cuando quiso volver y acabó tirando de la manta. Contra un aparato que equiparaba "crítica y deslealtad" y Vox le respondió a través de su último apartado, Javier Ortega Smith.

Entonces sí había para él unidad en la cúpula. "Que no estén tan preocupados por esa invención que algunos quieren mantener en los medios de división, de crisis. Somos un partido unido, con un discurso sólido", decía. El entonces portavoz y siguiente en salir, Iván Espinosa de los Monteros, no quiso entrar al trapo. Porque su mujer y presidenta en Madrid resistía.

Por eso, Rocío Monasterio no habló de conflictos internos y enmarcó como una decisión personal la salida de su marido. "Ha trabajado muchísimo por España y por Vox. Estoy muy orgullosa de él", aseguraba allá por agosto de 2023.

Eso sí, hasta que le tocó a ella. "Yo no soy de quejarme por el machismo, ya lo sabéis, pero en este caso fue así. Yo pregunté: ¿por qué me echáis?, ¿es por ser la mujer de Iván? Y me respondieron que sí, que era por eso", afirmó tras su salida.

El primer vicepresidente autonómico de Vox, Juan García-Gallardo, despidió con cariño a quien dijo que había sido "un ejemplo para todos" (Monasterio). Aunque lo hizo sin sospechar que su salida sería la siguiente más sonada. Y cuando llegó, se despachó a gusto sobre su líder: "Algo pasa en Vox cuando no se cuida el capital humano. Cuando tenemos los parlamentos divididos entre facciones, cuando hay un goteo de dimisiones. Hay alguien ahí que no está haciendo bien las cosas, igual no tiene la preparación para el cargo que tiene".

Porque, tarde o temprano, el resquemor acaba saliendo y la prudencia que Espinosa guardó los primeros años se rompe también estos días para arropar a los últimos apartados de Vox, Javier Ortega Smith y José Ángel Antelo.

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