Ilegalidad y sin control
Telegram, la nueva Deep Web: cómo la mensajería se convirtió en el centro de la delincuencia online
El contexto En esta red social, cententares de pedófilos comparten abiertamente fotos de menores, se venden armas y cualquier tipo de droga, y se comercia con tarjetas robadas.
Resumen IA supervisado
Telegram se ha transformado en un epicentro de delincuencia online, donde se difunden actividades ilícitas que antes se ocultaban en la Deep Web. En esta plataforma, grupos comparten material pedófilo, venden armas, drogas y tarjetas robadas. Además, se promueve el acoso, como el sufrido por Rita Maestre en España, quien ha enfrentado situaciones de acoso debido a anuncios falsos en Telegram. La red también facilita la venta ilegal de medicinas y productos estéticos sin control, poniendo en riesgo la salud pública. El anonimato y la falta de control permiten la coordinación de ataques y la difusión de mensajes de odio. A pesar de los esfuerzos por implementar controles más estrictos, la plataforma sigue siendo un refugio para estafas y actividades ilegales, con un aumento del 233% en estafas el año pasado. El fundador de Telegram, Pável Dúrov, ha sido señalado por no controlar estos delitos.
* Resumen supervisado por periodistas.
Telegram se ha convertido en la nueva Deep Web, el centro de la delincuencia online. Lo que antes estaba escondido en la web oscura y costaba encontrar, ahora se difunde abiertamente en grupos de esta red social, donde centenares de pedófilos comparten fotos de menores, se venden armas y cualquier tipo de droga, y se comercia con tarjetas robadas.
Parte del acoso que muchas mujeres viven a día de hoy en España, como el dirigido a Rita Maestre, se promueve en esta red social, que empezó siendo una plataforma de mensajería instantánea, algo similar a WhatsApp.
La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento ha relatado este jueves el horror por el que está pasando. "Hace un año empiezan a aparecer hombres llamando a la puerta de mi casa por la noche", explica. Hombres que acuden a su domicilio, donde vive con su pareja y sus dos hijas, para contratar supuestos servicios sexuales, tal y como se anuncia en internet y redes sociales como Telegram.
"La Policía me dice que hay alguien que conoce la dirección de mi casa y la ofrece en Internet en anuncios anónimos como si fuera un lugar donde se ofrecen servicios sexuales", ha revelado Maestre.
Medicinas de manera ilegal y sin control
La sensación de impunidad es tan grande que existen grupos explícitamente creados para estafar, con nombres como "para robarle todo a las abuelas". Y es real, la Policía ha intervenido en varios de estos casos, deteniendo a los responsables, aunque hay muchos más que siguen activos.
Asimismo, Telegram también se ha convertido en un espacio donde se venden medicinas de manera ilegal y sin control, un riesgo evidente para la salud pública. En algunos canales se comercializan productos estéticos que se inyectan, como botox, sin registros, sin garantía y sin saber quién los está vendiendo.
El anonimato y la falta de control permiten que los más radicales aprovechen la plataforma. De esta manera, no es solo delincuencia económica o sanitaria ya que por la plataforma se han coordinado ataques, como los que se promovieron en Torre Pacheco contra migrantes, denominados cacerías, en un contexto de mensajes de odio, supremacismo y propaganda nazi.
Un estudio de 'The Times' documentó más de 1.500 canales supremacistas blancos con millones de seguidores que coordinan acciones en todo el mundo, incluso la plataforma ha sido usada por terroristas para planificar ataques.
Todo este tipo de delincuencia se ampara en las características que hacen única a esta red social: el anonimato, los chats secretos de los que no queda ningún registro y los mensajes que pueden autodestruirse.
Además, permite grupos multitudinarios de hasta 200.000 personas en los que se puede difundir cualquier tipo de información sin control, y con bots que automatizan la propagación. Por su parte, el fundador de Telegram, Pável Dúrov, ha sido señalado por la Fiscalía Francesa como responsable de muchos de estos delitos.
Fue detenido en un aeropuerto francés, acusado de pornografía infantil y venta de drogas, por no controlar los delitos que ocurrían en la plataforma ni colaborar con la justicia. Tras estas detenciones, la red social empezó a introducir controles más estrictos, aunque aún queda mucho por hacer.
Pese a las múltiples denuncias que lleva a su espalda, sigue siendo la red social con más estafas registradas: solo el año pasado, estas aumentaron un 233%. Esta combinación de anonimato, falta de supervisión y alcance masivo ha convertido a Telegram en un lugar donde cualquier tipo de actividad ilegal puede prosperar y donde la vigilancia y regulación todavía tienen un largo camino por recorrer.
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