Una catarsis, un mazazo emocional
La brutal y desgarradora película sin guion de Lola Herrera y su exmarido, entre el documental y el 'reality': "Y solo quedó lo del orgasmo"
Lola Herrera relata con crudeza lo que significó para ella rodar 'Función de noche', la película que coprotagonizó junto a su marido, Daniel Dicenta, que no tenía guion y que retrataba sin tapujos la pesadilla en la que se convirtió su matrimonio. Para ella, fue una catarsis. Para él, un engaño.
"Yo no he vivido. No he vivido para mí. Yo lo siento. Y esto es una cosa... Yo lo sé... Es una cosa que ahora se me viene. O sea, que lo he descubierto. Lo he descubierto un día, no sé cuándo, he descubierto que yo he vivido para todo el mundo desde siempre" - Lola Herrera, en Función de noche.
En 1981, antes de que el concepto de reality se popularizara en España, Lola Herrera y Daniel Dicenta, su por entonces marido (aunque ya estaban separados) protagonizaron Función de noche, una película dirigida por Josefina Molina y producida por José Sámano. Lo que hoy podría parecer un formato habitual en televisión, entonces fue un experimento audaz que combinaba el cine con una observación íntima de la vida personal de sus protagonistas. No hay guion, no hay personajes, no hay red de seguridad: solo dos personas desnudando su intimidad en un país que apenas empezaba a hablar en voz alta de matrimonio, deseo o frustración. Un proyecto brutal para su carrera y para su vida personal. Así lo cuenta en este programa de Lo de Évole.
"Nos dijeron que habían pensado grabar con cinco cámaras ocultas, que se reproducía el camerino del Teatro Lara (después de que ella interpretara Cinco horas con Mario", comienza a explicar. Durante la filmación, su exmarido Daniel asistía a verla y después mantenían conversaciones privadas en el camerino. Para Jordi Évole, esta exposición anticipó en décadas la idea de capturar lo cotidiano con cámaras ocultas: "En la casa de 'Gran Hermano', no se veían las cámaras... Pero es que lo que tú haces lo haces en el año 81".
"Era una pareja hablando de sus fracasos"
A diferencia de lo que muchos titulares sensacionalistas sugirieron, Lola aclara que la película no solo trataba de su insatisfacción sexual, sino de la complejidad emocional de una pareja y lamenta: "Lo que quedó no fue el desencuentro de dos seres humanos a lo largo de su relación, sino lo que quedó fue el orgasmo. La película no se trataba de eso. Ni mucho menos. Era de dos personas que lo habían pasado muy mal. Era una pareja hablando de sus fracasos".
El rodaje se convirtió para Lola en una liberación emocional: "Eché fuera de mí todo el dolor que tenía de tanto tiempo y yo no sabía que tenía tanto dolor. Pero lo cierto es que tenía el dolor de la incomunicación, sobre todo, de no poder comunicar, de no poder decir el horror de haber fingido y poder clarificar algo sin que le hiriese ni le hiciera mal como hombre, ¿no?".
Lo que supuso 'Función de noche' para la sociedad
La actriz subraya que el proyecto también abrió un debate más amplio sobre la autenticidad en las relaciones: "A partir de aquel momento, muchos hombres empezaron a preguntarse si sus relaciones eran reales o estaban fingiendo".
Pese a la intensidad emocional de Función de noche, Lola asegura que nunca se arrepintió de participar: "Me parecía que era un grito que podía valer a alguien". La película se convirtió en un testimonio sobre la incomunicación, el dolor y la honestidad emocional, temas que hoy siguen siendo tan relevantes como hace más de 40 años.
"Lo único que he sentido mucho es que no le sirviera en su momento a Daniel para desahogar todo lo que tenía dentro y para crecer y dejar ese estado de ánimo que él tenía, que yo creo que era un estado depresivo permanente. Un estado que le llevó a muchas cosas", reconoce. A los pocos días del estreno de la película, Daniel Dicenta aseguró en entrevistas que le habían "engañado".
Lo que supuso para ella
"No sé si yo hubiera conseguido estar como estoy sin Función de noche", cuenta hoy, a sus 90 años, para después recordar a su exmarido: "Él era un actor buenísimo, pero se convirtió en el que siempre decía que no. Había una desazón ahí, algo con el apellido. A lo mejor, no sé, por resquemor a su padre. Su madre era una mujer que adoraba a su hijo, pero se pegó un tiro y eso, a este hijo le causó un dolor. Yo lo pasé con él, porque yo estaba con él. Eso dio fin a nuestra relación"
A ella, la llamaron "desvergonzada". "Me dijeron que cómo podía hablar de una cosa así. Hubo gente muy cercana que me trató mal", recuerda. Incluso algunas de sus compañeras le retiraron el saludo. Pero su historia sirvió para ayudar a otras muchas mujeres que estaban viviendo lo mismo que ella.
*Vuelve a ver Lo de Évole: Lola Herrera parte 1 y parte 2 en atresplayer.com
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