El machismo institucional
"A mí me habían maltratado poniéndome muchos cuernos": Lola Herrera, sobre cómo la ley impedía que se separara de su marido
Lola Herrera recuerda en este doble programa de Lo de Évole lo duro que era ser mujer en una sociedad tan machista como la del franquismo y los primeros años de la Transición. Un testimonio que se adorna con los comentarios de las mujeres de su edad, que cuentan cómo ha sido su propia vida.
En este segundo acto de la entrevista de Lola Herrera en Lo de Évole, las mujeres que se encuentran, como ellos, en el balneario de Alange, relata entre masajes, piscinas termales y largos ratos de charla los duros recuerdos duros sobre la vida que muchas de ellas han tenido que soportar junto a algunos hombres de su entorno.
Los testimonios aparecen sin filtros en este 8 de marzo. Una de las mujeres explica que su marido era tan celoso que llegaba a sospechar incluso cuando iba a misa. Otra le responde con ironía y resignación: "Yo no salía de casa, ¿cómo iba a tener celos? ¿De quién? Como no fuera de los niños o de la lavadora". En la conversación se suman más historias similares. "Le tenías que tener todo, todo preparado. Luisa para allá, Luisa para acá. Luisa para esto. Luisa, tráeme un palillo. Luisa, tráeme un periódico...", relata otra mujer, describiendo la rutina de servidumbre que vivía en su matrimonio. Una tercera recuerda algo que hoy resulta difícil de creer: cuando quiso comprarse un coche tuvo que pedir la firma de su marido para poder hacerlo.
Lola Herrera y ser mujer en la España de los 60, 70 y 80
Lola Herrera también comparte su propia experiencia y aprovecha la conversación con Jordi Évole para reflexionar sobre los avances que han logrado las mujeres en las últimas décadas, aunque también lanza una advertencia. "Se han ganado muchas cosas. Las mujeres hemos dado pasos de gigante. Ha sido muy gratificante ver cómo se iban ganando cosas. Lo que pasa es que todo lo que conseguimos es muy endeble. A mí no me hace sentirme segura. Yo creo que hay que estar alerta".
A sus 90 años, la actriz insiste en que esos derechos no deben darse nunca por garantizados. "Las mujeres de ahora, las jóvenes y las que no son tan jóvenes, tienen que estar alerta de no perder nada de lo que se ha conseguido. E intentar mejorar, que todavía queda mucho que mejorar. Pero no perder nada de lo que se ha conseguido, que corre sus peligros". Y añade una reflexión que resume la situación de muchas mujeres de su generación: "Realmente éramos muebles las mujeres".
Durante la conversación, Évole reconoce que quizá hoy no somos plenamente conscientes de cómo era la vida para ellas décadas atrás y afirma que considera especialmente valioso el testimonio de la actriz. Ella lo resume sin rodeos: "Era horrible".
"Los hombres eran muy machos y tenían que poner los cuernos a sus mujeres"
Lola recuerda uno de los momentos más difíciles de su vida: cuando decidió separarse de su marido. En aquella época el divorcio ni siquiera existía en España y el proceso legal para romper un matrimonio era extremadamente complicado. "Fíjate tú, cuando yo pedí la separación... todavía no existía el divorcio ni nada de esto", explica.
La actriz recuerda que la ley obligaba a denunciar al marido y demostrar maltrato físico para poder iniciar el procedimiento. En su caso no podía hacerlo. "A mí no me habían pegado, no me habían maltratado. O sea, me habían maltratado, si quieres, en ponerme muchos cuernos". Sin embargo, ese tipo de situaciones no se consideraban motivo suficiente para una separación. "Los hombres eran muy machos y tenían que poner cuernos a su mujer. Estaba justificado, ¿no?", comenta con tristeza.
El machismo del sistema
Cuando por fin consiguió dar los primeros pasos para separarse, se encontró con otra situación sorprendente para los estándares actuales. Un juez ordenó "depositarla", una práctica legal de la época que obligaba a la mujer a vivir bajo la tutela de otras personas mientras duraba el proceso. Como no tenía casa ni familiares en Madrid, terminó instalada durante seis meses en el domicilio de Mimí Muñoz, madre de las hermanas Goyanes, en la calle Nicasio Gallego.
Hoy recuerda aquel episodio con mezcla de incredulidad y amargura. "Como si fueras una tarada, ¿sabes?", comenta sobre aquel sistema que trataba a las mujeres adultas como si no fueran capaces de vivir por sí mismas. A su juicio, era un ejemplo claro de la mentalidad de la época y de un marco legal profundamente desigual.
De hecho, la actriz señala que ni siquiera podían figurar como cabeza de familia. Eso significaba, por ejemplo, que una madre trabajadora no podía incluir a sus hijos en la Seguridad Social si el padre no estaba presente. Incluso aunque ese padre hubiera abandonado el hogar. "No se contemplaba", añade. "Era muy difícil todo".
Las palabras de Herrera, entre recuerdos personales y reflexión histórica, cierran uno de los momentos más impactantes del programa: un relato directo de cómo era ser mujer en España hace apenas unas décadas y de por qué muchas de esas conquistas siguen siendo, aún hoy, frágiles.
*Vuelve a ver Lo de Évole: Lola Herrera parte 1 y parte 2 en atresplayer.com
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