En Lo de Évole

Jordi Évole corta de raíz los silbidos contra Juanma Moreno Bonilla del público que asiste a su espectáculo con Manu Sánchez

2.000 personas acuden al espectáculo que Jordi Évole y Manu Sánchez ofrecen en este programa tan especial de Lo de Évole. Entre ellas, se encuentran pesos pesados de la política autonómica y nacional.

Ante 2.000 personas, en un mítico teatro de Sevilla completamente abarrotado, Manu Sánchez y Jordi Évole dan comienzo a este programa tan especial de Lo de Évole, por primera vez, grabado ante tanto público.

El humorista, que es a su vez comunicador y activista cultural, es uno de los grandes referentes del humor andaluz contemporáneo. Conocido por su capacidad para mezclar la risa con la crítica social, se ha convertido en un referente del humor comprometido y la palabra afilada. Una de las voces más libres, lúcidas y valientes del panorama cultural español, capaz de combinar risa, pensamiento crítico y emoción desde un lugar muy personal.

El público que llena el teatro es testigo de un evento especial a medio camino entre la entrevista, un programa de televisión y la charla entre amigos. En las butacas, hay pesos pesados de la política nacional, como Juan Manuel Moreno Bonilla y María Jesús Montero. Y cuando público y política comparten escenario, las reacciones no siempre son unánimes.

Poco después de encontrarse con su invitado sobre el escenario (y tras amenazar a los allí presentes con Ferreras y Cristina Pardo si se les ocurre grabar algo con los móviles), Évole saluda al presidente de la Junta de Andalucía e invita al aplauso generalizado. La respuesta llega mezclada: aplausos y silbidos se superponen en la sala. El murmullo crece y amenaza con romper el clima distendido que domina la noche.

El periodista interviene al instante. "¡No, no, no!", corta con firmeza. Y añade: "El pueblo es soberano, pero creo que a la gente a la que se le invita a un sitio y viene porque ha venido por mí, hay que dedicarle un aplauso, por favor".

El público rectifica y los aplausos terminan imponiéndose. Évole reconduce la situación con naturalidad, sin perder el tono desenfadado que caracteriza la charla. Para terminar de rebajar la tensión Manu remata con ironía: "Juanma, 'ha venido por mí', dice. No se lo tiene creído el nota". Las risas regresan, pero el presidente advierte de que tendrá que marcharse pronto.

Évole encuentra la solución: "Como esto es televisión, para que luego no se note que no está, ¿podríamos grabar algunas caras suyas?", propone mirando al presidente andaluz. Le pide un aplauso, una "cara seria como diciendo: 'Esto no'" y culmina con la instrucción más celebrada: "Ahora se gira usted a su derecha, se encuentra a Ayuso y se asusta".

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