En Lo de Évole
Jordi Évole se sincera con Juan José Millás sobre su separación: "Tengo libros míos todavía en casa de mi ex"
Juan José Millás se muestra poco dispuesto a hablar de su vida personal y le da la vuelta a la tortilla cuando Jordi Évole le pregunta por su separación.
En la costa asturiana, lejos del ruido de la ciudad, Jordi Évole se adentra en la casa de Juan José Millás para pasar un día que, prometen, no seguirá guion alguno. Lo que comienza como una charla tranquila sobre la vejez, el capitalismo y el individualismo, pronto se convierte en un terreno íntimo y resbaladizo: hablar de sí mismo resulta casi imposible para el escritor. Él, que analiza el mundo con precisión quirúrgica, tropieza cuando el asunto es su propio divorcio.
Su mujer es psicoanalista, pero no la suya, apostilla. "Pero el hecho de que sea psicoanalista, ¿a veces no te da la sensación de que te está analizando?", pregunta el periodista. "Bueno, no ejerce en la vida cotidiana", aclara, marcando un límite sutil entre la mirada profesional y la vida privada.
La separación de Millás
Ambos habían estado casados antes, cuenta. Es entonces cuando la charla se adentra en un territorio delicado, el de la separación: "A veces tengo la sensación de que con los divorcios o con las separaciones lo tratamos con una cierta frivolidad", comenta Évole. "Hombre, siempre es doloroso", replica Millás, sin dramatismos, pero con seguridad.
Millás recuerda que su generación fue pionera en algo que entonces era casi tabú: "Nosotros fuimos la primera generación que se separó. Todavía no existía el divorcio". No era solo un asunto privado; en la familia, la separación era un hecho comentado con voz baja, con un eco de estigma.
Cuando Évole le pregunta qué es una separación, Millás no recurre a cifras ni a definiciones legales, sino a su manera literaria de entender la vida: "Es como romper una frase. Se rompe una sintaxis".
El escritor recuerda que su hijo tenía cuatro años en aquel momento: "¿Cómo le cuentas a un niño que 'mamá y yo nos vamos a separar'?". Son momentos que califica de "trágicos", aunque enseguida aclara que los niños perciben más de lo que creemos: "Saben las cosas antes que nosotros. Lo que mejor escuchan es lo que no se dice".
La ex de Évole
Pero Millás no se deja avasallar: "Esto es una conversación, no un interrogatorio". "Tú montas estos tinglados de tres días de convivencia y la gente baja la guardia y le sacas los hígados. Hay que llevar cuidado contigo. Tengo pudor. Y yo creo que tú lo que buscas es una ruptura. Que está bien, tus entrevistas las veo porque me gustan. Pero hay que defenderse un poco de ti, porque en una de esas no sabes lo que estás diciendo", le acusa.
Con habilidad, devuelve el foco sobre Évole: cuando el periodista confiesa también estar separado, el escritor juega a invertir los papeles. "Tengo libros todavía en casa de mi ex, míos", admite Évole. "¿Eso es que no te has ido del todo?" inquiere Millás. "¿Me estás psicoanalizando tú a mí?", se defiende el periodista, y las risas surgen entre silencios medidos y complicidades implícitas.
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