El 'método millasiano'

Juan José Millás se enfrenta a su 'show de Truman' en Lo de Évole: "Las cosas que no ocurren se me ocurren y eso es una forma de ocurrir"

El contexto En Asturias, entre mar, monte y memoria, el escritor de 80 años se asoma a su propio decorado y convierte la entrevista en un juego dialéctico en el que impone su propia y característica forma de ver y definir la realidad.

En Asturias, en Muros de Nalón, donde el monte se encuentra con el mar y el espacio es poco menos que idílico, Juan José Millás convive a diario a su propia imaginación, que le hace sospechar que el mundo que le rodea no es más que un decorado. El paisaje es tan perfecto que parece estar perfectamente ensamblado para que alguien lo observe desde fuera. Y es ahí, entre paseos para meditar y entradas misteriosas en el bosque, es donde el escritor recibe a Jordi Évole, en esta visita de varios días que les hace compartir experiencias cotidianas y reflexiones extraordinarias.

Millás llegó hasta allí por amor y de vez en cuando, regresa en soledad para concentrarse y pensar acerca de sus novelas. "Emocionalmente, pienso mucho que alguna puerta te va a llevar al otro lado", reflexiona el autor de Ese imbécil va a escribir una novela, una obra en la que realidad y ficción se desdibujan, como en la propia mente del escritor.

El primer ataque de cataplexia de Évole

El paseo se convierte en aula improvisada cuando Millás, con su forma de pensar tan característica, explica cómo afectó el Tratado de Maastricht a la ganadería de la zona, en la que ya apenas pueden verse vacas: "¿No sabes quién 'desescribió' El Quijote? Eres un inculto". Y es que hasta ese conclusión en forma de pregunta hay un largo camino de desmontar conceptos estrujando el diccionario. Évole, entregado al entusiasmo, se deja arrastrar por ese método millasianoque convierte la pedagogía en travesura y que le deja, literalmente, KO.

"¿Esto es así? ¿Se le pasa?", dice alarmado Millás al presenciar un ataque de cataplexia de su entrevistador. Ni rastro queda de la sorna, está impresionado con lo que ocurre. Por suerte, Jordi se recupera rápidamente. Quizá lo que acaba de vivir aparecerá algún día entre algunas de las páginas de sus libros... o en su espacio radiofónico con Javier del Pino, a quien Évole le ha robado esta entrevista que el comunicador lleva años persiguiendo. En la radio, a Millás le oyen 2 millones de personas. "Si yo vendiera dos millones de novelas...", comenta.

Juan José Millás, sobre la vejez: "Con los años no has comprendido mejor las cosas; finges, tienes más maña, pero esta etapa es confusa"

Pero las cifras no le impresionan, ni siquiera las de su propia edad. "La vejez y la adolescencia tienen muchos puntos en común", asegura a sus 80 años. "Con los años no has comprendido mejor las cosas; finges, tienes más mañas, pero esta etapa es confusa", reconoce. Y es que él finge que ha aprendido. "Pero no he entendido nada", aclara.

Políticos y Borbones

La conversación se adentra en la memoria de otras épocas cuando pasea hasta un establo y da de comer a los caballos. Las hormigas de su casa le hacen reflexionar acerca de la sociedad actual. "Ahora estamos en una época en la que se ensalza al individuo, pero en los últimos años del franquismo, el asociacionismo fue importantísimo". Recuerda la fuerza de los sindicatos y ese impulso comunitario que hoy, según él, está "a la baja. Es un sálvese quien pueda".

Y lanza una advertencia: "El político corrupto sabe en el fondo de su corazón que lo van a pillar". Así que, mejor cortar por lo sano, como hizo él cuando quisieron regalarle bolígrafos por hablar de esa conocida marca en un programa de televisión.

También reflexiona, desde su particular forma de desmontar la realidad, qué sucedería en un mundo en el que ser bajo o alto no tuviera importancia, o mejor, qué ocurriría si los Borbones hubiesen sido bajitos, como Jordi Évole.

Millás habla también de la "gran mentira" contemporánea: "Tú y yo caemos en una isla desierta y en cinco años tú te has hecho con toda la isla, ¿por qué?".

Hay, dice, una convicción íntima de que el Estado no te va a arreglar la vida y eso es lo que cree que ha ocurrido en Estados Unidos con Trump y su discurso antisistema: "Hay una trampa, y es que el antisistema es el dueño del sistema".

Entre sofritos -Juanjo hace pescado para comer después de echarle la bronca a Évole por entretener a la pescadera- y enfados domésticos ("Estoy hasta los huevos de que tu equipo me cambie las cosas de sitio"), el escritor se muestra vulnerable al hablar de su divorcio, a pesar de sus reticencias para hablar de su vida personal: "¿Cómo le cuentas a un niño 'mamá y yo nos vamos a separar'? Son momentos trágicos". "Es como romper una frase, se rompe una sintaxis". Cuando se sincera, culpa a su entrevistador. "Montas estos tinglados de tres días de convivencia y la gente baja la guardia y tú le sacas el hígado. Hay que defenderse un poco de ti", bromea.

En ese intento por escaquearse, el escritor le da la vuelta a la tortilla y Jordi comienza a hablar de su propia separación. Todavía tiene libros suyos en casa de su expareja... como el que el propio Millás le dedicó hace más de 23 años, en el Sant Jordi de 2002. El escritor se emociona al ver esas palabras escrita de su puño y letra hace más de dos décadas.

La conversación con ChatGPT

"Cállate ya, que le da la cataplexia a mi amigo": la desternillante conversación de Juan José Millás con ChatGPT que deja KO a Jordi Évole

Y en el tramo final, la realidad vuelve a plegarse sobre sí misma. Conversan con ChatGPT, que corrige a Évole -no es objetivar, es cosificar- y no reconoce al periodista hasta que escucha su nombre. "Igual no eres tan importante como crees", le pica su entrevistado. Millás remata la escena con una carcajada cómplice: "Cállate ya, que le da la cataplexia a mi amigo" y Jordi tiene que ser atendido, de nuevo, por su equipo.

La risa que le provoca Juan José Millás lo deja por los suelos. Y se cierra el telón sin que Millás haya cerrado la boca.

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