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Las tareas en la zona cero de la tragedia paran hasta el amanecer por la necesidad de precisión

Pesadilla en la Cocina

Chicote cata el menú del Mesón Tino 2.0, en Vallecas: "Las patatas han pasado más frío que Jon Nieve en el muro"

Esta semana, Pesadilla en la Cocina se desplaza a Vallecas. Allí está el Mesón Tino 2.0, un negocio familiar con más de 40 años a sus espaldas. Los hijos de los dueños se han hecho cargo del restaurante... y la ejecución de los platos de la carta no convence a Chicote.

El Mesón Tino 2.0, ubicado en Vallecas, un emblemático barrio madrileño con gran arraigo popular, lleva 45 años en funcionamiento. Tino y Juani inauguraron el restaurante el 29 de mayo de 1981. Ahora, sus hijos se han hecho cargo del negocio y se han visto obligados a pedir ayuda. El equipo de Pesadilla en la Cocina, con Alberto Chicote a la cabeza, se desplaza hasta allí para echarles una mano sin saber que una de las partes más difíciles es, precisamente, encontrarlo.

El famoso chef se encuentra con un laberinto de calles y verjas cerradas con llave en el lugar donde debería estar el local y se las ve y se las desea para llegar hasta él. Tras la gymkhana inicial, Chicote se enfrenta a otro sobresalto: el de la extraña decoración que le da un aspecto "rancio", según cuenta él mismo ante las cámaras del programa de laSexta.

Pero lo peor viene con el momento de la cata de su menú. Alberto se aventura con el bacalao con tomate. "¿Este es el que hace tu madre?", le pregunta a la dueña, Vanesa. "No, lo ha hecho el cocinero", aclara ella. La receta sí que es la misma. "¿Y esto lo hace tu madre con este montón de aceite por encima?", comenta, dando el primer hachazo.

La sentencia está clara al primer mordisco: "El bacalao es de tercera división". Por si fuera poco, está "seco y estropajoso" y el tomate, que lleva pimientos, "está demasiado ácido". "Es bastante mejorable", concluye.

Ahora llega el turno de los callos, receta también de Juani, pero ejecutada por el nuevo cocinero, Alveiro. "No. Y mira que me gustan a mí los callos. No es que estén malos. Sencillamente es que no están buenos", afirma.

Las patatas bravas solo tienen de bravas el nombre. No pican nada en absoluto y las patatas son congeladas, a pesar de que Iván, el otro dueño, le asegura que son frescas. "Han pasado más frío que Jon Nieve en el muro", sentencia.

Al visitar la cocina conoce al resto del equipo y descubre que la cocina, además de ser la misma de los últimos 45 años, es minúscula. "Si Juanita pudo hacerlo así, yo también creo que soy capaz de hacerlo", defiende el nuevo cocinero.

Al mirar en el congelador, Chicote descubre que tenía razón: las patatas, en efecto, son congeladas. La guinda a la jornada la pone el jabón que encuentra almacenado junto a la comida. "Quita eso de ahí que me estoy poniendo enfermo", pide.

Vanessa está desbordada y no puede contener las lágrimas: "El día de hoy no ha ido bien".

*Ya disponible Pesadilla en la Cocina: Mesón Tino 2.0 en atresplayer.

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