Hemeroteca de Salvados
La dura reflexión de Antonio Muñoz Molina tras un año conviviendo con la depresión: "Este mundo de fantasmagorías digitales nos enferma"
La última temporada de Salvados mostró a Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo en Ademuz, donde el escritor habló con Gonzo sobre su depresión, el valor de la vida comunitaria y lo necesario que es relacionarse de verdad con otras personas.
La última temporada de Salvados llevó a Gonzo hasta Ademuz (Valencia), donde conversó con Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo sobre el cambio de vida que ambos emprendieron. El escritor había sido diagnosticado de depresión hace algo más de un año y ahora, en plena huerta, lejos del ritmo de ciudades como Madrid, Lisboa o Nueva York, el autor reflexionaba sobre cómo el contacto con la naturaleza y con la comunidad ha sido clave en su recuperación.
Durante la conversación, Gonzo preguntó a Elvira Lindo si había visto una evolución en su marido desde que se instalaron allí. La escritora no dudaba en señalar que el entorno había tenido un efecto positivo y recordó que fue ella quien le propuso dedicarse al trabajo en el campo como una forma de terapia ocupacional. "Creo que esto es muy curativo, y también la cordialidad de la gente y el cariño que te manifiesta", afirmó la novelista, con la experiencia de más de tres décadas compartidas junto a Muñoz Molina.
El escritor hablaba además de la cercanía que había encontrado en el pueblo con la soledad que, aseguraba, puede esconder la vida en las grandes ciudades: "Nosotros hemos vivido en mundos en los que todo el mundo está tan encerrado en sí mismo y en lo suyo que puedes pasarte años yendo al mismo sitio y nadie te recuerda ni te reconoce. Y eso, a la larga, es muy dañino. Eso tiene un efecto".
La importancia de sentirse parte de una comunidad
Para Muñoz Molina, pequeños gestos cotidianos pueden tener un impacto mucho mayor del que parece. Un saludo en el ascensor o reconocer al vecino son muestras de una convivencia que considera esencial para el bienestar emocional. En ese sentido, sostenía que "detrás de todo esto está el gran embuste del individualismo radical que el capitalismo nos ha metido en la sangre".
Gonzo resumía esa idea destacando el valor de los vínculos que se aprenden desde la infancia y de sentirse integrado en un entorno cercano. "Hola, buenas tardes, estoy aquí, soy tu vecino", ejemplificaba el periodista antes de concluir que lo importante es "sentir que eres alguien en una comunidad".
Muñoz Molina compartía plenamente esa reflexión y recordaba que "son necesidades primarias del ser humano". Además, apelaba a los estudios científicos para subrayar que "el índice de mortalidad de la gente que no tiene relaciones sociales es mucho más alto". Por eso insistía en que las conexiones virtuales no sustituyen el contacto directo: "Necesitamos el tacto, la presencia física del otro".
Elvira Lindo reivindica "el poder curativo de los conocidos"
Elvira Lindo también ponía el foco en el valor de esas relaciones cotidianas que no necesariamente se convierten en amistades íntimas. "Yo siempre he creído en el poder curativo de los conocidos. No tienes que tener tantos amigos, sino una sociedad de conocidos, una comunidad", aseguraba.
Muñoz Molina reflexionaba además sobre el impacto de la tecnología y las redes sociales en la salud mental. Desde la tranquilidad de la huerta de Ademuz, el escritor advertía: "Ese mundo en el que nosotros vivimos, de fantasmagorías digitales, en el que todo consiste en hacer así con el dedo en una pantalla, estar jorobado y deslizar el dedo... eso enferma. Y no solo a personas con propensiones a la dolencia mental, sino que enferma colectivamente. Yo creo que es una enfermedad colectiva".
*Desde laSexta.com estamos recuperando los mejores momentos de la última temporada de Salvados