En Salvados
Miguel Ríos, sobre su tiempo en la cárcel durante el franquismo: "Me hubiera gustado que fuera por preso político, pero fue por 'fumeque'"
Miguel Ríos recuerda en Salvados su detención en 1972, cuando la Policía lo utilizó como ejemplo para escarmentar a la juventud, y los 27 días que pasó encarcelado durante la dictadura franquista.
Miguel Ríos pasó 27 días en la cárcel durante el franquismo, pero no por su militancia política. El cantante relata en Salvados que su detención estuvo relacionada con el consumo de drogas y que las autoridades pretendían dar un escarmiento a una juventud que empezaba a desafiar las convenciones sociales de la época.
"Me hubiera gustado a mí más preso político que por 'fumeque'", responde el artista con ironía. A continuación, explica que, en su opinión, aquello fue "una encerrona".
La leyenda viva del rock and roll sitúa los hechos en 1972, poco después del éxito internacional de 'El himno a la alegría'. Considera que las autoridades necesitaban elegir a alguien conocido para enviar un mensaje al resto de los jóvenes. "Querían dar un escarmiento porque estaba... Descaradamente, la gente estaba fumando ya sin parar", explica.
Y el escarmiento vino de la mano del músico "que lo estaba petando más en ese momento, por lo menos fuera de España", recuerda. Así, la detención podía adquirir una dimensión pública mucho mayor. El cantante sostiene que necesitaban que alguien apareciera en los periódicos y que él terminó convertido en ese ejemplo.
"Me llevaron a la Puerta del Sol, a la Dirección General de Seguridad, y me metieron en un calabozo, donde oía cómo le pegaban a la gente", relata. El sonido de los golpes y los lamentos quedó grabado en su memoria. "Este famoso está envenenando a la juventud", recuerda que decían de él los policías.
El cantante permaneció encarcelado durante 27 días. Su caso se produjo en un momento en el que el rock and roll representaba para muchos jóvenes una forma de escapar de la rigidez social y cultural de la dictadura.
Un día hubo una fiesta aquí en la prisión.
La orquesta de los presos empezó a tocar.
Tocaron rock and roll y todo se animó
y un cuate se paró y empezó a bailar el rock.
Todo el mundo a bailar.
Todo el mundo en la prisión
corrieron a bailar el rock.
Miguel Ríos - El rock de la cárcel