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En Salvados

Nuria Cabanillas, pionera en defender los derechos de los deportistas de élite tras ser "apartada" con 19 años: "Das todo lo que tienes y luego..."

La campeona olímpica recuerda en Salvados su salida del equipo nacional, la falta de apoyo durante su transición a la vida adulta y cómo empezó a reclamar derechos para los deportistas.

Nuria Cabanillas fue una de las integrantes del conjunto español de gimnasia rítmica que consiguió el oro en Atlanta 1996. Treinta años después, la exgimnasta se reencuentra con Almudena Cid -quien fuera su compañera de habitación y de llantos cuando tenían apenas 14 años- en un homenaje a los deportistas olímpicos y recuerda en Salvados tanto aquel triunfo como el difícil final de su carrera deportiva.

Cabanillas explica que las integrantes de aquel equipo fueron las primeras en conseguir ese resultado, aunque reivindica el trabajo de las gimnastas que las precedieron. "Sí, fuimos las primeras, porque había un trabajo previo. Nosotras fuimos las afortunadas, las que estuvimos ahí, que aguantamos. Pero había muchas gimnastas que hicieron posible eso", señala.

También recuerda cómo se enteraron de que habían ganado el oro. Almudena fue quien entró en el vestuario para anunciarlo, después de comprobar que los equipos rivales habían fallado. Las compañeras no terminaban de creérselo: "Almudena, cállate".

La emoción de aquel momento contrasta con la incertidumbre que Cabanillas sintió nada más subir al podio. "¿Y ahora qué?", pensó cuando todavía no había bajado de la tarima. Tenía 15 años y estaba a punto de cumplir 16. "Era de las que quería haber continuado hasta Sídney", explica, pero finalmente se retiró el año anterior a esos Juegos.

La razón, según relata, fue que no encajó en el nuevo equipo. Cabanillas señala que su cuerpo estaba cambiando y que el entorno de la gimnasia no estaba preparado para aceptar que las gimnastas empezaran a desarrollar formas de mujer. Aquella transición, dice, fue una etapa difícil "de niña a mujer" en la que no tuvo "el asesoramiento necesario".

Pero ella no se marchó por voluntad propia: "Me apartaron". La exgimnasta recuerda que, después de haber dedicado años al equipo nacional, sintió que las personas que habían estado a su lado durante su adolescencia dejaron de preocuparse por ella. "La gente que ha estado contigo de los 14 hasta los 20 años, se desentiende totalmente de ti", afirma.

Cabanillas explica que se sintió usada: "Tienes la sensación de que te utilizan como si fueses una máquina y luego... no vales para nada".

La experiencia la llevó a dar un paso que, según recuerda el programa, fue pionero. En 2001 acudió al Senado para hablar de los derechos de los deportistas.

Su testimonio se suma al de Almudena Cid y al de otros exolímpicos que explican las dificultades que aparecen cuando termina la carrera: la falta de acompañamiento, la ausencia de reconocimiento laboral y la necesidad de que el esfuerzo realizado durante años tenga consecuencias también después de la retirada.

"Has estado dando absolutamente todo y luego no te queda nada", denunció Nuria ante los senadores, resumiendo el sentir general de los deportistas retirados.

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