"Sería una mala cosa"

Rufián, sobre su "marcha atrás" a liderar el 'frente de izquierdas' a nivel nacional: "Podría decir 'yo lidero y vosotros me seguís', pero..."

Gabriel Rufián se enfrenta en Salvados a las críticas de un grupo de votantes progresistas sobre sus cambios de estrategia, su futuro político y la unidad de la izquierda ante el próximo ciclo electoral. Además, de forma paralela, responde a las preguntas de Gonzo.

Gabriel Rufián es uno de los políticos más mediáticos del panorama nacional. El portavoz de ERC en el Congreso acostumbra a lanzar propuestas para "frenar a la extrema derecha" y desafía constantemente a los partidos progresistas para movilizar a su electorado. Pero, ¿qué grado de aceptación tienen realmente sus ideas entre los ciudadanos? Salvados trata de responder a esa pregunta mediante un experimento televisivo y sociológico a las puertas de un año electoral.

Para ello, Gonzo cita a Rufián en una sala separada por un falso espejo, como los utilizados en las ruedas de reconocimiento de las comisarías. Al otro lado del cristal, el programa reúne a cinco ciudadanos de distintas generaciones, perfiles y sensibilidades dentro del espacio progresista. Su objetivo es debatir sobre qué estrategia o propuesta de unidad debería adoptar la izquierda del PSOE de cara a las próximas elecciones generales, mientras Rufián escucha, reacciona y responde en tiempo real a sus críticas.

Durante el experimento, el moderador les muestra carteles electorales ficticios y distintas declaraciones políticas para conocer sus opiniones sobre la situación de la izquierda.

Uno de los momentos centrales se produce cuando los participantes valoran la decisión de Rufián de concurrir a las próximas elecciones únicamente por Esquerra Republicana en Cataluña. Las opiniones son diversas. Algunos consideran que es un error porque preferirían verlo participar en la política nacional, mientras otros creen que es un acierto porque podría obtener más votos en Cataluña concurriendo con ERC que formando parte de una coalición.

También aparece una tercera posición: la de quienes consideran que su decisión puede tener sentido desde el punto de vista político, pero critican la sucesión de cambios en torno a una posible candidatura unitaria de la izquierda. "Ahora sí vamos a generar una propuesta de unidad, ahora no, ahora sí, ahora no, ahora primarias en la izquierda, ahora no sé qué", resume una de las posiciones expresadas durante el debate.

Gonzo traslada entonces a Rufián las críticas y le pregunta directamente "a qué ha venido esta marcha atrás". El portavoz de ERC rechaza la idea de que la solución pase por asumir un liderazgo personal y esperar que el resto lo siga. "Creo que eso sería una mala cosa", responde.

Rufián sostiene que su papel consiste en poner su notoriedad y el altavoz que tiene al servicio de una propuesta que, según defiende, ya existe entre la ciudadanía. "Es que lo que yo digo es muy evidente para la gente. Que sea inasumible para los partidos es otra cosa", añade. A su juicio, cuando una propuesta es "tan evidente para la gente", puede terminar pasando "por encima de los partidos".

El experimento también muestra que una parte de los participantes estaría dispuesta a votar a Rufián en unas elecciones de ámbito nacional. Sin embargo, el propio dirigente de ERC insiste en que no contempla ese escenario. "Yo es que no me veo más allá de Cataluña", afirma.

Antes de llegar a esa reflexión, Rufián concentra especialmente su atención en Bea, una de las participantes más jóvenes y desencantadas con la política progresista. Tras escuchar sus argumentos, considera que sus críticas deberían ser prioritarias para los partidos de izquierda. "Para mí la clave es ella", dice Rufián. "Una persona con la puta razón, desencantada, joven... Si no somos capaces de que algo le haga ir a votar, nos vamos al carajo", reflexiona.

La cuestión del voto y de la movilización del electorado atraviesa buena parte del experimento. El grupo muestra precisamente sensibilidades diferentes sobre cómo debería articularse la izquierda y sobre si las distintas fuerzas deberían presentarse juntas o mantener sus propias siglas. No existe una posición única sobre la candidatura de Rufián ni sobre la estrategia que debería adoptar el espacio progresista.

Mientras los participantes del experimento siguen debatiendo, Rufián introduce un pronóstico para Cataluña: "Creo que en las próximas elecciones, puede llegar a ser el territorio con más fascismo en su Parlamento". Rufián se refiere expresamente a Vox y a Aliança Catalana y sostiene que Cataluña se encuentra ante un dilema que puede "enorgullecer" o "avergonzar". Su apuesta, afirma, es que Cataluña sea capaz de articular "un frente" que pueda servir de referencia para el resto del Estado.

"Y yo apuesto por que Cataluña inspire y que seamos capaces de hacer un frente ahí que pueda ayudar al resto", señala.

Pese a situar su futuro electoral en Cataluña, Rufián deja claro que pretende seguir teniendo capacidad de influencia sobre la política estatal. "Yo quiero someter al Estado", afirma. También quiere "someter al PSOE": "Lo venimos haciendo en los últimos seis años".

Para explicar esa estrategia, Rufián sostiene que el papel de ERC y de EH Bildu ha sido determinante en los últimos años y pone como ejemplo a Ciudadanos y a su antiguo líder, Albert Rivera. "En este país Albert Rivera sería vicepresidente si aquí Bildu y Esquerra Republicana no se cuadran", asegura. "Creo que nos hubiera ido mal a casi todos con esa opción", añade.

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido