El auge de la extrema derecha
Teresa Rodríguez, sobre el auge de la extrema derecha y la responsabilidad de Podemos: "Si la izquierda defrauda, les abona el campo"
Teresa Rodríguez afirma en Salvados que siempre hubo "conflictos internos" dentro de Podemos cuando era eurodiputada. "Siempre fue una olla a presión", asegura. Y cree que sus errores tienen algo que ver con el auge de la extrema derecha.
El actual ciclo de protestas por la vivienda sirve a Gonzo para preguntarle a Teresa Rodríguez en Salvados por el recorrido de aquella generación política que nació al calor del 15M. Ella recuerda la velocidad con la que pasó de dar clase a convertirse en eurodiputada.
Todo ocurrió en apenas tres meses. "Fue una cosa muy acelerada y difícil de asimilar. Había un montón de problemas desde el principio a nivel interno", recuerda.
Rodríguez habla de una "explosión brutal de participación" que no fueron capaces de articular para construir una organización saludable. Fueron, dice, "momentos ilusionantes, pero también muy duros". Tuvo mucho vértigo teniendo que asumir todas esas responsabilidades de repente. "Para mí, lo más difícil era, como en el 15M, intentar aprovechar y gestionar esas expectativas y no ser protagonista de esa última desilusión política de este país después de la Transición".
Los problemas internos y los marcos mediáticos terminaron siendo, según su experiencia, más difíciles de gestionar que el trabajo institucional. "Podemos, desde el principio, siempre fue una olla a presión".
Pero su reflexión va más allá de Podemos. Rodríguez considera que la izquierda tiene una responsabilidad cuando pierde la confianza de quienes habían depositado expectativas en ella.
"Cuando la izquierda defrauda, no solo pierde una oportunidad para mejorar la vida de la gente, sino que abona el campo para el crecimiento de la extrema derecha", afirma.
Gonzo le pregunta si todo lo que está pasando ahora tiene origen en las desilusiones que llegaron posteriormente. La coportavoz de Adelante Andalucía recuerda que Podemos llegó a ser primera fuerza en intención directa de voto, pero matiza que su caída no puede explicarse únicamente por sus propios errores. También señala la actuación del poder mediático, policial y judicial.
Sin embargo, considera que los errores internos tuvieron una consecuencia añadida: no solo dejaron sin resolver algunas de las cuestiones que se habían prometido, sino que hicieron perder credibilidad en esas ideas y permitieron que el descontento cambiara de marco "a uno que está en el otro extremo".