En cocina
Alberto Chicote alucina al descubrir que la jefa de cocina de el Texu no prueba sus platos: "Son manías"
El chef se infiltra de incógnito en el restaurante gijonés desde una furgoneta mientras el equipo cree que participa en el programa 'Cocinas al límite'. Con la ayuda de su "topo", Noemí, Chicote presencia prácticas que no dejan de sorprenderle en pleno servicio.
Alberto Chicote continúa su investigación en el restaurante el Texu desde una furgoneta, oculto y observando todo lo que ocurre en el local sin que el equipo sea consciente de su presencia. Los trabajadores creen que están participando en el programa 'Cocinas al límite', sin saber que en realidad están siendo supervisados en directo por el chef.
La información de Noemí, camarera, hija de la propietaria y "topo" del programa, está siendo clave para Chicote a la hora de entender la dinámica interna del restaurante. La primera en llegar al servicio es Loli, la propietaria, a quien Noemí define como "buena jefa, pero cansina", ya que, según explica, "quiere estar en todo y no se puede, vivo por y para el restaurante". También la encargada, Cris, reconoce su alto nivel de exigencia: "Es una jefa pesada, pero todo lo hace por el buen funcionamiento del negocio".
Durante los preparativos del servicio, Loli supervisa cada detalle del local: desde el traslado de cajas hasta el repaso de cubiertos o la puesta en marcha de los fogones, manteniendo un control constante de todas las áreas.
En cocina, Soraya, ayudante del equipo, trabaja en la elaboración de tortillas mientras Chicote observa incrédulo algunas prácticas. "Ese aceite está frío como el corazón de Voldemort", comenta el chef al ver cómo se está cocinando. En paralelo, Laura, jefa de cocina, sorprende al admitir que no prueba sus propios platos: "Son mis manías", explica, cuando, de pronto, Chicote presencia cómo descongela los langostinos bajo el grifo: "¡No, no, no, no y no! Estropea el producto y puede ser peligroso", estalla el chef ante una práctica que considera totalmente inadecuada.