CADA AÑO CELEBRABAN EL ANIVERSARIO DE SU CRIMEN
El fanatismo tras la matanza de Atocha que no se vino abajo ni en la cárcel: "El 24 de enero pedían marisco"
El peligro eran los rojos: su desorden y sus huelgas. La prueba de la cercanía entre el asesino y el ultra está en una foto: cuando Blas Piñar, cogía su megáfono, a su lado, sujetando el mástil estaba García Juliá, orgulloso.
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