En busca de justicia plena

De su primera condena a ser un depredador sexual de por vida: la investigación periodística que destapó el caso Epstein

Los detalles laSexta Columna viaja a Estados Unidos para adentrarse en uno de los temas del momento: los papeles de Epstein. Para ello, habla con mujeres clave en una de las investigaciones con mayor impacto de lo que llevamos de siglo.

Toda buena historia comienza con alguien que la cuenta. El periodismo de investigación ha sido decisivo para destapar decenas de casos que afectaban a la sociedad. Lo que supuso para 'The Washington Post' revelar en los años 70 el escándalo del Watergate es comparable a lo que, décadas después, significó para el 'Miami Herald' la investigación sobre el caso Epstein.

Viajamos a Estados Unidos para encontrarnos con dos mujeres clave en este largo proceso que ayudó a llevar al magnate estadounidense entre rejas. En la redacción del 'Miami Herald' nos recibe Julie K. Brown, periodista de investigación. Comenzó a investigar en 2016 un caso que se intuía que estaba ahí, pero que aún no era incontestable. En noviembre de 2018 publicó la serie de artículos 'Perversion of Justice': "Pude localizar a unas 80 víctimas cuando hice los artículos y, luego, cuando se hicieron públicos, cientos de otras víctimas aparecieron", recuerda.

Se partía de una base, hasta cierto punto, desconocida por el grueso de la sociedad. En 2008, Jeffrey Epstein había acordado en secreto una pena de 18 meses de prisión por solicitar prostitución a una menor, de los cuales cumpliría solo 13. Un castigo demasiado leve para la gravedad de los delitos que se ocultaban detrás. Este acuerdo se cerró con Alex Acosta, fiscal del estado de Florida. Recuerden este nombre.

La condena, para mayor escándalo, contemplaba un régimen de semilibertad: durante seis días a la semana, Epstein salía de la cárcel para trabajar y regresaba únicamente a dormir. Aminda Marqués, directora del 'Miami Herald', añade sobre este trato: "Las víctimas nunca fueron informadas del acuerdo que hizo la fiscalía con Jeffrey Epstein, y eso es ilegal... Ellas no sabían que sus derechos estaban siendo vulnerados".

Cumplida, pues, la benevolente pena, Epstein volvió a quedar en libertad, asumiendo, eso sí, un señalamiento: declarado en el estado de Nueva York como delincuente sexual, una designación vitalicia. Su caso, sin embargo, se diluyó en la opinión pública sin mayor repercusión. Es en este momento cuando Julie K. Brown, persistente y meticulosa, decide continuar tirando del hilo.

El 6 de julio de 2019, tras años de denuncias y litigios, Jeffrey Epstein fue detenido en el aeropuerto de Teterboro por cargos de tráfico sexual. El 10 de agosto, mientras esperaba juicio, apareció muerto en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Las circunstancias de su muerte alimentaron todo tipo de teorías, aunque la versión oficial habla de suicidio por ahorcamiento.

Con el caso candente en la sociedad estadounidense, la campaña presidencial de Donald Trump en 2024 pivotó sobre la desclasificación de los archivos, sobre la que llegó a decir: "He pensado en desclasificar los papeles, sí, no entiendo cómo no lo están". Sin embargo, una vez en el poder, comenzaron las dudas.

¿Por qué alguien vinculado al entorno de Epstein prometería una desclasificación que potencialmente podría comprometerle? Por una parte, su ambición en campaña pudo llevarle a prometer cosas de las que, una vez investido, podría intentar salir airoso. Por otra parte, quizá pensó que proponiendo hacerlo la gente validaría su exculpación inmediata. Tal y como parece haber sucedido con Melania desvinculándose de Epstein. ¿Excusatio non petita, accusatio manifesta?

Finalmente, y tras una fuerte presión social, se desclasificaron millones de documentos, pero el resultado fue ambiguo: más preguntas que respuestas. "Los documentos publicados no son transparentes, porque hay mucha información que está borrada por motivos de protección de datos, por motivos que ha decidido el Departamento de Justicia... al final esto es un proceso que ha gestionado el Departamento de Justicia de Trump", concluye María Ramírez, subdirectora de ElDiario.es.

El movimiento MAGA muestra signos de desencanto con el presidente por varias razones. La primera, por supuesto, su política exterior. Pero una parte sustancial del descontento proviene del caso Epstein. ¿Hasta qué punto puede esto pasarle factura a Trump? Habrá una primera respuesta en las elecciones de medio mandato de noviembre.

Sin embargo, la lectura política es, en el fondo, secundaria. Por complejo que resulte, la prioridad debe ser hacer justicia a las víctimas, aunque sea en ausencia de una justicia plena, ya que la única persona que cumple condena en Estados Unidos por el caso es Ghislaine Maxwell, expareja y colaboradora del pederasta.

El caso pone los pelos de punta y revela que las élites no entienden de ideología: nombres de todo el espectro político han aparecido salpicados. También evidencia una falla estructural en los mecanismos de justicia. Demuestra, en última instancia, que estos casos ocurren, en parte, porque se permite que ocurran.

Se confirma cuándo el citado fiscal Alex Acosta, que consiguió el trato con Epstein en 2008, fue nombrado secretario de Trabajo en la Administración Trump. Un nombramiento que, más allá de tratarse de una falta de criterio de Washington, contiene tantas sombras como su posterior dimisión. Sombras también presentes en cada folio cubierto de tachones.

El caso Epstein pone de manifiesto que el periodismo es más necesario que nunca. Que mujeres como Julie K. Brown o Aminda Marqués, quienes han diseccionado para nuestro programa los entresijos de su investigación, pueden contribuir, al menos, a que una parte de la justicia llegue.

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*Puedes ver el programa completo de laSexta Columna 'Caso Epstein: un monstruo viene a verte, Donald' en atresplayer.