Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia
Tomás Fernández, de OBERAXE, sobre los mensajes de odio: "El 93% suele usar un lenguaje agresivo explícito"
El observatorio ha detectado 800.000 mensajes de odio. Estos "son mensajes que, por regla general, humillan a otras personas por el mero hecho de ser diferentes, ya sea por cuestiones de racismo, xenofobia, etcétera", señala Fernández.
El primero en intentar legislar sobre Internet fue Bill Clinton. Su Gobierno aprobó una ley que quitaba responsabilidad a cualquier proveedor de internet, sobre lo que los usuarios hagan con la red. Y eso es lo que, hoy en día, es la baza que usan los tecnoligarcas.
Esther Paniagua, analista tecnológica, especialista en derechos digitales y ciberseguridad, indica que esa es "la excusa de las plataformas para no responsabilizarse de lo que pasa ahí es que ellos no son editores, no son medios de comunicación, ellos no son responsables de los mensajes de terceros ahí".
"Sin embargo, sí que hemos visto que están decidiendo qué se publica y qué no en muchos casos, qué se amplifica y qué no, y, en nombre de la libertad de expresión, están censurando", añade.
Para controlar qué discursos se cuelan en esas redes es fundamental la labor del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, OBERAXE, dirigido por Tomás Fernández. Este señala que lo que buscan son "esos mensajes que van en contra de la dignidad humana". "Son mensajes que, por regla general, humillan a otras personas por el mero hecho de ser diferentes... ya sea por cuestiones de racismo, xenofobia, etcétera", cuenta.
Así, han localizado más de 800.000 mensajes de odio, mensajes que se multiplican por las redes. "El 93% suele usar un lenguaje agresivo explícito", expone Fernández. Y esos mensajes, además, pueden traspasar la pantalla si no se ponen límites.
"Lo que buscamos desde el primer momento es que las propias plataformas ese mensaje de odio que va en contra de sus propias normas lo puedan retirar o valorar su retirada", indica el director de OBERAXE.
Fernández indica que, aunque un mensaje de odio no sea delito, si es repetitivo "puede ser el antecedente de lo que es el delito de odio físico". Para encontrar esos mensajes recurren a la Inteligencia Artificial, pero, a pesar de que la entrenan, las expresiones que utilizan "se van modificando".