En laSexta Xplica

Gemma, madre de un adolescente que vive con su ex: "Con mi nómina es imposible buscar un piso de alquiler y por una habitación piden 500 euros"

No solo los más jóvenes tienen dificultades en España para encontrar una vivienda. Gemma Rubio, empleada de un hipermercado, es madre de un adolescente de 16 años y tampoco halla la fórmulta para conseguirlo. Así lo cuenta en laSexta Xplica.

Gemma Rubio es una empleada de hipermercado que vive, hasta la fecha, en casa de su expareja con su hijo adolescente de 16 años. Pero pronto, será desahuciada. "Eso se acaba", comenta en laSexta Xplica. Y es que no solo los más jóvenes tienen problemas para poder acceder a una vivienda en ciudades como Madrid. "No sé lo que voy a hacer. He solicitado ayudas", asegura.

"Para alquilar una habitación para mí y para mi hijo... no lo veo", afirma, asegurando que también ha intentado buscar pisos completos, pero que los altos precios hacen que eso sea inviable para ella. "Con mi nómina solo es imposible", insiste. "Si es una hbaitación y la más barata te cuesta ya unos 500 euros", lamenta.

Gemma está en un callejón sin salida: "Es muy difícil, es muy complicado. No llegas a fin de mes, ir al supermercado es una guerra constante por los precios". A pesar de estar ella sola levantando a su familia y no tener una vivienda en propiedad, no recibe ninguna ayuda.

Fernando los Santos, portavoz del sindicato de inquilinas, señala en el programa de laSexta que tras la caída de la moratoria antidesahucios, "que la echaron abajo en el Congreso", la situación se ha complicado. "Esta moratoria evitaba que personas vulnerables como Gemma fueran desahuciadas de su vivienda si no tenían una alternativa, y hay partidos que votaron en contra de eso y a favor de los caseros que están haciendo este negocio", advierte.

La clave, para él, es organizarse: "Una de las caras peores de esta crisis de los derechos de las personas que vivimos de alquiler es la ansiedad y la soledad, la salud mental, la soledad con la que uno lo vive. Vemos que cuando una persona llega a una asamblea, comparte su problema y se da cuenta de que no es motivo de culpa o de vergüenza, que no tiene la culpa, que la culpa es de la sociedad". "Es estructural, hemos generado un sistema en el que hay personas, millones como Gema, que no tienen estabilidad, que no tienen seguridad, que podrían perder sus casas. Ante eso nos juntamos, compartimos nuestras experiencias y desarrollamos herramientas que son las que nos están permitiendo quedarnos", denuncia.

"De lo que se trata es de decir no nos quedamos en nuestras casas, nos vamos a apoyar mutuamente y vamos a forzar a tu casero a que se siente a negociar", resume.

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