Nos comemos 5g a la semana
Del táper recalentado a la cerveza: Boticaria García explica en vídeo cómo se meten los microplásticos en nuestro organismo
Mientras asociaciones de expertos piden que se eliminen los envases de plásticos por sus efectos nocivos para nuestra salud, Boticaria García explica cómo la exposición a los microplásticos no solo es a través de la comida, sin "ambiental y cotidiana".
La sociedad de endocrinos y nutricionistas ha propuesto que se eliminen los envases de plástico por los efectos nocivos de los microplásticos en nuestro organismo.
Pero ¿cómo pasan a nuestro cuerpo? Boticaria García explica que los plásticos son como una estructura de ladrillos: "Si fueran solo los ladrillos sería muy estable, pero para que sea flexible, resistente, transparente o de colorines se le añaden sustancias químicas".
Esas sustancias están "atrapadas" en el plástico, de manera que cuando le damos calor o con el desgaste esas sustancias se liberan. En este punto entran los táper de plástico que recalentamos varias veces o las botellas de agua que reutilizamos. De ahí pasan al alimento o el agua, y de ahí a nuestro organismo.
Boticaria señala que, según un estudio de la Universidad de Newcastle, nos comemos 5 gramos de plástico a la semana. Además, se han detectado en muchos tejidos humanos.
La principal fuente de microplásticos es el agua, ya sea embotellada o del grifo, así como alimentos relacionados con el medio acuático, como la sal, el marisco o la cerveza. Además, está presente en lo que inhalamos por el aire que proceden de fibras sintéticas, como el polvo doméstico o el desgaste de los neumáticos.
También lo encontramos en el papel térmico de algunos tickets, que contiene bisfenol, un disruptor endocrino perjudicial para nuestro organismo, así como en los cosméticos. En definitiva, señala Boticaria, la exposición a los microplásticos no solo es a través de los alimentos, sino "ambiental y cotidiana".
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