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PARA PROTEGERSE
Que un móvil se apague solo no siempre tiene que ver con fallos inesperados, también puede ser un signo de auto protección.
El verano es una de las épocas del año en las que nuestros teléfonos más sufren, el aumento de las temperaturas y que pasamos más tiempo al aire libre son algunos de los motivos. Estar sentados en una terraza, junto al mar y dejar el móvil al sol es alguno de los errores que cometemos habitualmente. Es por ello que algunos fabricantes como Google disponen de sistemas de autoprotección que evitan daños irreparables en nuestros teléfonos.
Que nuestro teléfono se apague de forma automática, bien por el aumento de la temperatura exterior o por un uso intensivo en el que la exigencia de nuestro teléfono es máxima, algo que sucede con cierta frecuencia, sobre en verano. Algunos usuarios de forma errónea pueden pensar que se trata de un defecto de su dispositivo. Pero lo cierto es que nada tiene que ver con ellos, sino que es un mecanismo de protección del que dispone el sistema.
A diferencia de otros dispositivos el Pixel 10a carece de sistemas de ventilación interna por lo que es casi imposible disipar el calor que genera tanto el procesador como la propia batería. Es por ello que en situaciones de máxima exigencia o cuando la temperatura exterior es elevada, es posible que alcance su límite térmico. Esto supone que a partir de este momento se pongan en marcha una serie de acciones con las que se intentará enfriarse. Esto va desde reducir el brillo, pausando la carga e incluso limitando la velocidad del procesador. Cuando todas estas medidas fracasan o no la reducen todo lo necesario, el sistema toma la decisión drástica que es apagar el equipo.
Una medida que no siempre se produce en el mejor momento, por lo que muchos usuarios, llegados este punto podrían pensar en la opción de desactivarla. Algo que no es posible, ya que se trata de un mecanismo de seguridad crítico integrado en el sistema operativo base y a nivel de hardware. Si esta no entra en funcionamiento corremos el peligro de que el dispositivo se incendie. Las baterías de iones de litio, sufre mucho con las altas temperaturas, por lo que mantener a raya esta es fundamental. Con el calor extremo pueden hincharse, sufrir daños irreparables e incluso llevar a generar llama. Algo que puede incluso derretir los componentes internos y soldaduras de la placa base, lo cual dejaría inservible nuestro teléfono en cuestión de minutos.
Para evitar los apagados de seguridad, lo más recomendable es cambiar nuestros hábitos de uso y prestar atención a la temperatura. Evitando la luz solar directa, sin dejar el móvil expuesto al sol en la mesa o el soporte del coche. Las fundas protectoras, aunque su uso es recomendable si están demasiado gruesas, pueden contribuir al sobrecalentamiento, por lo que debemos retirarlas de forma temporal si es necesario para reducir la temperatura. Hacer pausas en el uso, para que descienda la temperatura también ayuda a que la temperatura vuelva a la normalidad.