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APAGARLO O DEJARLO EN REPOSO
Si tienes dudas entre apagar el equipo o dejarlo en reposo, te las resolvemos todas.
Como en todo, existen dos corrientes de pensamiento, una opuesta a la otra y, como en tantas cosas, el encendido y apagado de los ordenadores tiene sus seguidores y detractores a partes iguales. Durante años se ha dado por buena la teoría de que apagar y encender el equipo todos los días era perjudicial. A continuación, te contamos qué tiene de cierto o de mito.
Una pregunta que se hacen muchos usuarios es si es mejor dejar los equipos en suspensión o apagarlos. Durante décadas, hay quien ha creído que era mejor dejarlos encendidos en vez de apagarlos, para volver a encenderlos a la mañana siguiente. Por eso vamos a intentar aclarar cuál es la mejor opción. Uno de los pilares en los que se centra la idea es el llamado “estrés térmico y eléctrico". Una teoría en la que su principal argumento es que, al pasar del frío al calor, sufren, así como al recibir el pico de corriente del arranque. Algo que podía sostenerse si lo aplicamos tanto a las soldaduras como a los discos mecánicos antiguos.
En la actualidad, los componentes como placas base, condensadores y fuentes de alimentación, están fabricados con materiales diseñados para soportar estas circunstancias, siendo mucho más resistentes. No es tanto el daño que sufren como los beneficios que aporta el apagado, mejorando la salud del software, permitiendo al sistema operativo cerrar procesos, eliminar archivos temporales, limpiar la caché y la memoria RAM, mejorando los procesos diarios. Del mismo modo que contribuimos al ahorro energético, aunque el consumo en reposo es muy bajo.
Suspender el equipo es un recurso muy cómodo para pausas breves, en las que apagar y encender nos hace perder tiempo. Pero que no debe sustituir al apagado de los equipos, ya que al hacerlo estamos contribuyendo al reinicio del sistema, en el que purgamos errores que se ha ido acumulando en la memoria RAM, mejorando el rendimiento del equipo.
Otras prácticas que arrastramos del pasado son la desfragmentación de los discos duros. Usado habitualmente para ordenar los datos físicamente, para que en los discos físicos no dieran saltos; con los nuevos discos SSD, no es necesario. Esto implica mover miles de datos de forma innecesaria, acortando la vida útil, sin aportar nada. Gracias a la función TRIM, de la que dispone el sistema operativo, gestiona de forma eficiente el espacio, sin que tengamos que hacer nada.
En el entorno gaming, otra de las prácticas nocivas para los equipos es la de sustituir de forma compulsiva la pasta térmica del procesador, con el objetivo de bajar su temperatura. Un proceso que, además de ser innecesario, puede poner en peligro el socket e incluso doblar los pines del procesador. Solo debemos recurrir a ello si observamos que la temperatura aumenta drásticamente o si los ventiladores hacen mucho ruido.
En definitiva, no todo lo que hacíamos antes tiene por qué funcionar ahora. Los avances tecnológicos han ayudado a liberarnos de tareas que ahora se han convertido en poco recomendables a la par que innecesarias.