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LA ESTACIÓN INTERNACIONAL NO PODRÁ RECREAR EL JUEGO

¿Por qué los astronautas de la NASA no pueden jugar a Pokémon Go en el espacio?

Si estuvieramos en la Estación Espacial Internacional, daríamos una vuelta al planeta cada 90 minutos, en pocas horas podríamos barrer el planeta entero en busca de Pokémon. Sin embargo, existe un problema.

Así aparecería el Pokémon Doduo en el espacio Sarah Lewin/Space.com via Pokémon Go / NASA.

Pokémon Go está revolucionando el mundo. Gracias a su aplicación para smartphone, pequeños monstruos aparecen en las pantallas de los móviles utilizando la realidad aumentada donde se utiliza Google Maps para identificar la ubicación del usuario y su proximidad a los PokeStops y gimnasios Pokémon, ligados a puntos físicos.

El juego consiste en capturar a estos Pokémon con las Pokeballs a medida que van apareciendo en la pantalla de tu móvil. Y aunque no es el primer juego que aplica la realidad aumentada a la calle, sí que es el que más furor está causando. Y ahora viene la pregunta: ¿cómo sería jugar a Pokémon Go en el espacio?

Si estuvieramos en la Estación Espacial Internacional, viajaríamos a una velocidad de 8 kilómetros por segundo y daríamos una vuelta al planeta cada 90 minutos, en pocas horas podríamos barrer el planeta entero en busca de los preciados Pokémon.

Eso sí, habría que suponer que Google Maps funciona correctamente en la ISS (Estación Espacial Internacional, por sus siglas en inglés).

Pero… ¿realmente un astronauta podría jugar a Pokémon Go? La respuesta es fácil: no.

Y es que, aunque desde hace ya varios años la NASA proporciona acceso a Internet a la Estación Espacial Internacional, "las tablets y los smartphones en la estación espacial no tienen conectividad a Internet y no se pueden añadir aplicaciones", explica Dan Huot de la NASA. Así que, de momento, desde ahí arriba no se puede jugar al Pokémon Go.

Eso sí, hay un precedente ya que en 1993 una Nintendo Game Boy con un Tetris que ayudó a un cosmonauta ruso a entretenerse a lo largo de los 196 días que duró su estancia en la MIR, la ya extinta estación espacial rusa. ¿Cederán los estadounidenses?