PROTEGE NUESTRAS CÉLULAS
El café activa un "interruptor" celular que podría ayudar al cuerpo a combatir el envejecimiento
Un estudio identifica el mecanismo molecular por el que algunos compuestos del café protegen a nuestras células frente al estrés.
En España se consumen más de 14.000 millones de tazas de café al año. Cada mañana, millones de personas repiten el mismo ritual casi sin pensarlo. Moler los granos, encender la cafetera o pedir un espresso en el bar de siempre. Lo hacemos para despertarnos, concentrarnos o simplemente por placer. Sin embargo, detrás de ese gesto cotidiano podría esconderse un mecanismo biológico mucho más complejo de lo que imaginábamos.
Un equipo de científicos de la Universidad Texas A&M ha identificado un posible "interruptor" celular que algunos compuestos presentes en el café son capaces de activar. Este interruptor, conocido como NR4A1, participa en procesos relacionados con la respuesta al estrés, la inflamación, la reparación de tejidos y el envejecimiento celular. El hallazgo, publicado en Nutrients, no convierte al café en un elixir de la juventud, pero sí ayuda a explicar por qué tantos estudios asocian su consumo moderado con una vida más larga y un menor riesgo de enfermedades crónicas.
Durante años los estudios epidemiológicos habían observado que quienes beben entre dos y cuatro tazas de café al día presentan, en promedio, menor incidencia de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, algunos cánceres o trastornos neurodegenerativos. La gran incógnita era cómo se producían esos beneficios.
Y la respuesta está en la proteína NR4A1, parte de la familia de los llamados receptores nucleares. Sería como un interruptor capaz de activar o desactivar determinados genes cuando la célula detecta situaciones de estrés.
Cuando funciona correctamente, esta proteína ayuda a coordinar procesos esenciales como la producción de energía, la respuesta inflamatoria, la reparación del ADN y la supervivencia celular. Con el paso de los años, estos mecanismos pierden eficacia y aumentan las probabilidades de sufrir enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
Los autores del estudio, liderados por Stephen Safe, comprobaron que varios compuestos presentes de forma natural en el café (especialmente algunos polifenoles y moléculas como el ácido cafeico) pueden unirse a este receptor y modificar su actividad. En experimentos de laboratorio observaron que esa interacción reducía el daño celular y mejoraba la capacidad de las células para responder al estrés.
"El café posee propiedades beneficiosas para la salud ampliamente reconocidas - explica Safe en un comunicado -. Hemos demostrado que algunos de estos efectos podrían estar relacionados con la interacción de los compuestos del café con este receptor, el cual participa en la protección del organismo contra el daño inducido por el estrés. Si se daña prácticamente cualquier tejido, el receptor NR4A1 responde para mitigar dicho daño, pero si se elimina este receptor, el daño se agrava".
Uno de los aspectos más curiosos del estudio es que el principal protagonista no es la cafeína. Aunque esta molécula es responsable del efecto estimulante que nos mantiene despiertos, los beneficios observados parecen estar relacionados sobre todo con otros compuestos bioactivos presentes en el café. Una sola taza contiene miles de sustancias químicas diferentes, entre ellas antioxidantes, polifenoles y ácidos fenólicos que llevan años despertando el interés de la ciencia.
Es decir, el café no sería únicamente una bebida estimulante, sino una compleja mezcla de moléculas capaces de interactuar con distintos sistemas del organismo.
Los propios autores insisten en que sus resultados deben interpretarse con cierta cautela. Los experimentos se llevaron a cabo principalmente con modelos celulares y bioquímicos, por lo que todavía queda por demostrar hasta qué punto este mecanismo explica los efectos observados en los seres humanos. Además, los beneficios potenciales del café dependen de múltiples factores, como la cantidad consumida, la forma de preparación, la genética de cada individuo o incluso los ingredientes añadidos, como azúcar o leche.
En otras palabras, este estudio no demuestra que beber más café vaya a retrasar el envejecimiento. Lo que sí sugiere es que algunas de las moléculas presentes en esta bebida actúan sobre un mecanismo celular que la ciencia ya consideraba clave para mantener la salud durante el paso de los años.
"Lo que decimos es que al menos parte de los beneficios del café para la salud podrían provenir de la unión y activación de NR4A1 - concluye Safe -. Hay muchos receptores y muchos mecanismos involucrados. Lo que estamos demostrando es que esta podría ser una de las vías importantes. Hemos establecido la conexión, pero necesitamos comprender mejor su importancia. El café es una mezcla muy compleja de compuestos y, al mismo tiempo, una combinación muy potente".