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SEGÚN UN ESTUDIO
La investigación publicada en 2020 analizó un brote con 34 casos y 11 muertos en Argentina y detectó transmisiones durante un cumpleaños, un funeral y otros encuentros sociales.
La cepa Andes del hantavirus, responsable del brote detectado en el crucero MV Hondius, no se transmite únicamente mediante contactos extremadamente estrechos o prolongados. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio científico publicado en 2020 tras analizar uno de los brotes más importantes registrados en Argentina entre 2018 y 2019.
La investigación, publicada en The New England Journal of Medicine, estudió un brote que dejó 34 contagios y 11 fallecidos en las provincias argentinas de Chubut, Neuquén y Río Negro. Los científicos comprobaron que, tras un salto inicial desde roedores infectados, el virus comenzó a transmitirse entre personas en distintos eventos sociales.
Hasta entonces, la mayoría de estudios aseguraban que la transmisión humana del hantavirus era excepcional y quedaba limitada a contextos hospitalarios, convivientes o contactos íntimos. Sin embargo, este trabajo detectó la existencia de posibles "supercontagiadores": personas con una elevada carga viral y una intensa actividad social capaces de infectar a varias personas.
Los investigadores calcularon una tasa de transmisión media de 2,12 contagios por persona antes de que se aplicaran medidas de aislamiento. Aunque la cifra es inferior a la registrada al inicio de la pandemia de COVID-19, el hallazgo confirmó que la variante Andes puede generar cadenas de transmisión comunitaria.
Aun así, los expertos insisten en que el hantavirus no tiene potencial pandémico comparable al coronavirus. El microbiólogo Gustavo Palacios, coautor principal del estudio e investigador del hospital Mount Sinai de Nueva York, recuerda que existen menos de mil casos documentados de transmisión entre humanos y que las cadenas suelen extinguirse rápidamente.
El brote comenzó tras la introducción del virus desde un reservorio de roedores a la población humana. A partir de ahí, tres personas sintomáticas acudieron a distintos encuentros multitudinarios: un cumpleaños, un funeral y consultas médicas. Las autoridades sanitarias argentinas impusieron aislamientos cuando ya había 18 casos confirmados.
Uno de los episodios más estudiados fue el de una fiesta de cumpleaños con alrededor de 100 invitados. El denominado "paciente 1" permaneció en el evento unos 90 minutos antes de marcharse tras comenzar a sentirse mal y desarrollar fiebre. Entre 17 y 24 días después, cinco personas sentadas cerca desarrollaron síntomas compatibles con síndrome pulmonar por hantavirus.
Los investigadores incluso detectaron un sexto contagio aparentemente inexplicable hasta descubrir que la persona había coincidido con el infectado en el baño durante la fiesta.
Otro de los asistentes, identificado como "paciente 2", fue probablemente el origen de seis nuevas infecciones. Falleció 16 días después del inicio de los síntomas y su funeral provocó una nueva cadena de transmisión. Diez personas que acudieron al velatorio y estuvieron en contacto cercano con la viuda desarrollaron posteriormente la enfermedad.
Aun así, por el momento, los expertos subrayan que la cepa Andes sigue teniendo una transmisibilidad baja y muy diferente a la de virus respiratorios como el COVID.