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LA PROTEÍNA FP4

Identifican el origen de los trombos asociados a la vacuna de AstraZeneca

Dos nuevos estudios de investigadores europeos apuntan a que la proteína FP4 estaría detrás de la respuesta inmunitaria que generaría trombos en un número muy reducido de vacunados con AstraZeneca.

La revista científica The New England Journal of Medicine ha publicado dos nuevos estudios que ahondan en el posible vínculo entre la vacuna de AstraZeneca y la trombocitopenia trombótica, una patología que podría surgir como un efecto secundario extremadamente raro del fármaco. Ambas investigaciones, lideradas por el Instituto para la Inmunología y la Medicina Transfusional de Greifswald (Alemania) y el Hospital Universitario de Oslo, coinciden en apuntar a una proteína denominada "factor plaquetario 4" (FP4).

Al detectar esta molécula, el organismo generaría una respuesta inmunitaria adversa aparentemente contradictoria: en primer lugar, se produce una caída drástica del recuento de plaquetas (responsables de la coagulación de la sangre), y al mismo tiempo aumenta la producción de trombina, otra proteína que favorece la coagulación. Los trombos se generarían por este aumento súbito de trombina.

Se trata de una sintomatología muy parecida a la de otra enfermedad, la trombocitopenia inducida por heparina, que se produce como reacción adversa al tratamiento con heparina. Sin embargo, la mayoría de pacientes vacunados analizados en ambos estudios no llegaron a recibir dosis de heparina que explique los trombos.

Los resultados de los estudios

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron muestras de pacientes que sufrieron eventos trombóticos pocos días después de habérseles inoculado la vacuna de AstraZeneca.

En el estudio realizado por investigadores noruegos, se analizaron muestras provenientes de cinco sanitarios de entre 32 y 54 años vacunados con AstraZeneca (cuatro mujeres y un hombre). Estos pacientes sufrieron casos de trombosis en zonas inusuales, así como trombocitopenia severa. Cuatro de ellos padecieron hemorragias cerebrales.

En el otro estudio se analizó la sangre perteneciente a once pacientes de Alemania y Austria, nueve mujeres y dos hombres, que desarrollaron este tipo de complicaciones entre 5 y 16 días después de recibir el fármaco. De entre ellos, seis murieron.

El sérum obtenido de estos pacientes "mostró una fuerte reactividad ante la FP4". Sin embargo, los científicos no han llegado a determinar de dónde podría provenir esta respuesta inmunitaria tan adversa. Entre las posibles hipótesis que se manejan, se contempla que se pueda tratar de una reacción de los anticuerpos a la inflamación por la vacuna. Otra teoría apunta a que el fármaco de AstraZeneca podría contener fragmentos de ADN libre que activase estos anticuerpos sensibles a la proteína FP4.

Un descubrimiento que facilita el tratamiento

A pesar de no hallar el elemento concreto de la vacuna de AstraZeneca que podría estar desencadenando los efectos adversos, estas investigaciones suponen un avance importante a la hora de mejorar el tratamiento y la detección de la trombocitopenia trombótica asociada a la vacunación.

Los análisis necesarios para detectar anticuerpos que reaccionan ante la proteína FP4 son relativamente asequibles y se podrían realizar con facilidad, por lo que sería más sencillo realizar un diagnóstico certero que ayude a los sanitarios a escoger el tratamiento correcto. De este modo, los médicos estarían prevenidos ante la posibilidad de que pudiesen desarrollarse trombosis venosa o arterial en sitios poco habituales, como el cerebro o el abdomen.

Por otra parte, una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento se vuelve mucho más sencillo, ya que sería bastante similar al que se emplea para combatir la trombocitopenia trombótica por heparina, una enfermedad ya conocida. Los investigadores sugieren la administración intravenosa de inmunoglobulinas y de anticoagulantes distintos a la heparina, entre otras posibles soluciones.

Por qué es conveniente vacunarse con AstraZeneca

Aunque la Agencia Europea del Medicamento haya detectado posibles vínculos entre la vacuna de AstraZeneca y casos extremadamente raros de trombosis, lo cierto es que es muchísimo más probable sufrir un trombo si no nos vacunamos.

Cabe recordar que la COVID-19 es una enfermedad protrombótica, por lo que predispone al paciente a sufrir coágulos anómalos. En este sentido, la elevada eficacia de la vacuna de AstraZeneca nos protege contra el riesgo de sufrir eventos trombóticos derivados del coronavirus.

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