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MUCHO MÁS QUE CONEXIÓN A INTERNET

Descubren cómo usar wifis públicas para detectar mochilas bomba

En lugares donde instalar un sistema de seguridad sofisticado como el de los aeropuertos es demasiado caro o complicado, este método de detección de objetos peligrosos podría suponer un gran avance para la seguridad.

Imagen de wifi en un espacio público Pixabay

Ya no hay lugar sin wifi. Sea una conexión pública a la que cualquiera puede acceder o una red privada para los trabajadores, son pocos los sitios donde no hay ondas flotando y transportando unos y ceros. Lo que no sabíamos es que estas invisibles y omnipresentes compañeras podían protegernos de un sinfín de amenazas, desde sustancias químicas sospechosas hasta una bomba oculta en una mochila.

Una wifi normal y corriente puede usarse para detectar de forma fácil armas, explosivos y otros peligros que viajan escondidos en bolsas en museos, estadios, parques de atracciones, colegios, transportes públicos o cualquier otro lugar donde pudieran provocar una tragedia, según ha demostrado un grupo de ingenieros de la universidad IUPUI de Indianápolis y la Universidad de Binghamton en Nueva York.

La señal inalámbrica que nos permite conectarnos a internet también puede penetrar en las mochilas y obtener información sobre las dimensiones de objetos metálicos en su interior , permitiendo identificarlos, o incluso estimar el volumen de líquidos como el agua, ácidos, alcohol o químicos que se utilizan para fabricar explosivos, de acuerdo con los investigadores.

El sistema que han diseñado tiene un bajo coste y se puede implementar en las redes wifi existentes; lo único que hace falta es un dispositivo con dos o tres antenas. Una vez instalado, se encarga de analizar lo que sucede cuando las señales inalámbricas penetran en los paquetes y rebotan contra objetos y materiales, extrayendo conclusiones certeras.

Los experimentos que se han llevado a cabo hasta el momento, con hasta seis tipos de bolsas y hasta 15 objetos diferentes, han mostrado una precisión del 99 % al detectar elementos peligrosos, un 98 % a la hora de identificar metal y un 95 % con los líquidos. Solo cuando los objetos dentro de la mochila se encuentran además envueltos cae ligeramente la tasa de acierto, hasta el 90 %.

“En grandes zonas públicas, es difícil instalar caras infraestructuras de monitorización como las que hay en los aeropuertos”, afirma Yingying Chen, una de los autores de la investigación. “Siempre se necesita trabajo humano para inspeccionar bolsas y queríamos desarrollar un método complementario para tratar de reducir la carga”. Ahora sus esfuerzos se centran en incrementar la precisión y detectar aún más diversos objetos.