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EL GOBIERNO DE PEDRO SÁNCHEZ SE ATISBA PRO CIENCIA Y ANTI PSEUDOTERAPIAS

Carmen Montón y Pedro Duque, dos ministros contra la homeopatía que podrían hacer temblar la industria de la pseudociencia

Carmen Montón, ministra de Sanidad, azote de las terapias naturales, y Pedro Duque, ministro de Ciencia e Innovación, llevan años reclamando una regulación y control de los productos que se venden sin evidencia científica y que no tributan como el resto de medicamentos. Si este tema entra en su agenda política, el lobby homeopático tiene los días contados.

Carmen Montón EFE

Las multinacionales que venden productos homeopáticos y la pseudociencia pueden echarse a temblar. Entre los fichajes presentados como ministros por el nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, destacan dos representantes del escepticismo y la defensa de la evidencia científica: el astronauta Pedro Duque, para la cartera de Ciencia, Innovación y Universidades, y la hasta ahora consejera de Sanidad de la Comunidad Valenciana, Carmen Montón, licenciada en Medicina, como ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Precisamente Montón, azote de las pseudopastillas y jarabes con el mismo efecto que un vaso de agua, lleva años luchando para que la homeopatía deje de ser vendida como “medicamento” y la derogación del RDL 1/2015 que lo permite.

En 2017, remitió una instrucción a los departamentos de salud de su Comunidad Autónoma para recordar a los médicos y personal sanitario que están excluido del Sistema Nacional de Salud los servicios, prácticas y productos considerados pseudociencias” por el Ministerio de Sanidad.

Esto significaría decir adiós al reiki, terapias biomagnéticas, reflexología o compuestos de flores y plantas, que no podrían ser recomendados por el sistema de Salud. La Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas ha identificado en un listado las prácticas supuestamente medicinales que, de momento, no tienen evidencia científica alguna.

Además, Montón envió una carta-recordatorio a la anterior ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, para pedir mano dura con la homeopatía. "La evidencia científica disponible concluye que la homeopatía no ha probado su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta y esto se constata en que todos los productos homeopáticos se han aprobado sin indicaciones terapéuticas aprobadas y por tanto, no se les ha exigido demostrar su eficacia terapéutica", decía su texto.

La cruzada de Montón contra la homeopatía

La cruzada de Montón contra la homeopatía no se queda ahí. El pasado abril afirmaba que permitir que estos productos se vendan en las farmacias como medicamentos “genera confusión y riesgo social, para la salud y para la economía de las personas”.

Entre sus propuestas desde la oposición destaca un borrador de orden a tratar en el Consejo Interterritorial para retirar del mercado los pseudomedicamentos no regulados, hacer un registro que controle qué se vende y reclamar -incluso con carácter retroactivo-, los impuestos por cada producto vendido por el lobby homeopático. Las tasas de comercialización ascenderían a más de 90 euros por cada sustancia, que suman más de 1.272.000 euros anuales a pagar por este sector.

España, país crédulo y poco informado

Según el último Barómetro del CIS publicado en abril, donde por primera vez se recogían preguntas sobre salud y pseudoterapias, los españoles no tienen clara la diferencia entre evidencia científica y remedios naturales. Más del 86% de los encuestados no mostraban escepticismo -y no usaban estos productos solo porque les parecen caros o no los necesitan-, mientras solo un 11,5% manifestaba claramente “No sirven para nada, no son efectivas”.

Y lo mismo observaba la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia, publicada el año pasado por la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (Fecytc): más de la mitad de los españoles creen que la homeopatía funciona.

Sobre este tema, el nuevo ministro-astronauta, Pedro Duque, también se ha manifestado en contra en numerosas ocasiones en sus redes sociales, con irónicos comentarios como “El reiki es lo que mi abuela llamaba cura sana, culito de rana”. Se espera que en los próximos meses, la lucha contra la ciencia-ficción medicinal sea una guerra sin cuartel.

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